Domingo 1 de Febrero de 2025.
- daniela0780
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2 Samuel 24 (RVR1960) Patriarcas y Profetas
David censa al pueblo
(1 Cr. 21.1-27)
1 Volvió a encenderse la ira de Jehová contra Israel, e incitó a David contra ellos a que dijese: Ve, haz un censo de Israel y de Judá. 2 Y dijo el rey a Joab, general del ejército que estaba con él: Recorre ahora todas las tribus de Israel, desde Dan hasta Beerseba, y haz un censo del pueblo, para que yo sepa el número de la gente. 3 Joab respondió al rey: Añada Jehová tu Dios al pueblo cien veces tanto como son, y que lo vea mi señor el rey; mas ¿por qué se complace en esto mi señor el rey? 4 Pero la palabra del rey prevaleció sobre Joab y sobre los capitanes del ejército. Salió, pues, Joab, con los capitanes del ejército, de delante del rey, para hacer el censo del pueblo de Israel. 5 Y pasando el Jordán acamparon en Aroer, al sur de la ciudad que está en medio del valle de Gad y junto a Jazer. 6 Después fueron a Galaad y a la tierra baja de Hodsi; y de allí a Danjaán y a los alrededores de Sidón. 7 Fueron luego a la fortaleza de Tiro, y a todas las ciudades de los heveos y de los cananeos, y salieron al Neguev de Judá en Beerseba. 8 Después que hubieron recorrido toda la tierra, volvieron a Jerusalén al cabo de nueve meses y veinte días. 9 Y Joab dio el censo del pueblo al rey; y fueron los de Israel ochocientos mil hombres fuertes que sacaban espada, y los de Judá quinientos mil hombres.
10 Después que David hubo censado al pueblo, le pesó en su corazón; y dijo David a Jehová: Yo he pecado gravemente por haber hecho esto; mas ahora, oh Jehová, te ruego que quites el pecado de tu siervo, porque yo he hecho muy neciamente. 11 Y por la mañana, cuando David se hubo levantado, vino palabra de Jehová al profeta Gad, vidente de David, diciendo: 12 Ve y di a David: Así ha dicho Jehová: Tres cosas te ofrezco; tú escogerás una de ellas, para que yo la haga. 13 Vino, pues, Gad a David, y se lo hizo saber, y le dijo: ¿Quieres que te vengan siete años de hambre en tu tierra? ¿o que huyas tres meses delante de tus enemigos y que ellos te persigan? ¿o que tres días haya peste en tu tierra? Piensa ahora, y mira qué responderé al que me ha enviado. 14 Entonces David dijo a Gad: En grande angustia estoy; caigamos ahora en mano de Jehová, porque sus misericordias son muchas, mas no caiga yo en manos de hombres.
15 Y Jehová envió la peste sobre Israel desde la mañana hasta el tiempo señalado; y murieron del pueblo, desde Dan hasta Beerseba, setenta mil hombres. 16 Y cuando el ángel extendió su mano sobre Jerusalén para destruirla, Jehová se arrepintió de aquel mal, y dijo al ángel que destruía al pueblo: Basta ahora; detén tu mano. Y el ángel de Jehová estaba junto a la era de Arauna jebuseo. 17 Y David dijo a Jehová, cuando vio al ángel que destruía al pueblo: Yo pequé, yo hice la maldad; ¿qué hicieron estas ovejas? Te ruego que tu mano se vuelva contra mí, y contra la casa de mi padre.
18 Y Gad vino a David aquel día, y le dijo: Sube, y levanta un altar a Jehová en la era de Arauna jebuseo. 19 Subió David, conforme al dicho de Gad, según había mandado Jehová; 20 y Arauna miró, y vio al rey y a sus siervos que venían hacia él. Saliendo entonces Arauna, se inclinó delante del rey, rostro a tierra. 21 Y Arauna dijo: ¿Por qué viene mi señor el rey a su siervo? Y David respondió: Para comprar de ti la era, a fin de edificar un altar a Jehová, para que cese la mortandad del pueblo. 22 Y Arauna dijo a David: Tome y ofrezca mi señor el rey lo que bien le pareciere; he aquí bueyes para el holocausto, y los trillos y los yugos de los bueyes para leña. 23 Todo esto, oh rey, Arauna lo da al rey. Luego dijo Arauna al rey: Jehová tu Dios te sea propicio. 24 Y el rey dijo a Arauna: No, sino por precio te lo compraré; porque no ofreceré a Jehová mi Dios holocaustos que no me cuesten nada. Entonces David compró la era y los bueyes por cincuenta siclos de plata. 25 Y edificó allí David un altar a Jehová, y sacrificó holocaustos y ofrendas de paz; y Jehová oyó las súplicas de la tierra, y cesó la plaga en Israel.
Comentario del Capitulo

Capítulo 60 La presunción de Saúl
Este capítulo está basado en 1 Samuel 13 y 14.
Después de la asamblea de Gilgal, Saúl licenció el ejército que había acudido a su llamamiento para destruir a los amonitas. Nada más retuvo una reserva de dos mil hombres que habían de permanecer apostados bajo su mando en Micmas, y mil hombres para que asistieran a su hijo Jonatán en Gabaa. Esto fue un grave error. Su ejército se había llenado de esperanza y ánimo con la victoria reciente; y si él hubiera procedido inmediatamente contra otras naciones enemigas de Israel, habría dado un golpe decisivo en pro de las libertades de la nación.
Mientras tanto, sus belicosos vecinos, los filisteos, estaban activos. Aun después de la derrota de Eben-ezer, habían conservado algunos fortines en las colinas de la tierra de Israel; y ahora se establecieron en el mismo corazón del país. En cuanto a preparación, armas y equipo en general, los filisteos tenían una gran ventaja sobre Israel. Durante el largo período de su opresión, habían procurado aumentar su poder prohibiéndoles a los israelitas que practicaran el oficio de herreros, para que no fabricaran armas de guerra. Una vez hecha la paz, los hebreos Siguieron acudiendo a las guarniciones filisteas para los trabajos de esa clase que necesitaban. Dominados por el amor a la comodidad, y por el espíritu abyecto que creara la larga opresión, los hombres de Israel habían descuidado, en alto grado, el proporcionarse armas de combate. En la guerra se usaban arcos y hondas, y los israelitas podían obtener estas cosas; pero ninguno de ellos, excepto Saúl y su hijo Jonatán, poseían una lanza o una espada. Ver 1 Samuel 13:22.
Hasta el segundo año del reinado de Saúl no se hizo esfuerzo alguno por subyugar a los filisteos. El primer golpe fue dado por Jonatán, el hijo del rey, que atacó y venció la fortaleza de Gabaa. Los filisteos exasperados por la derrota que habían sufrido, se dispusieron a atacar con rapidez a Israel.
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