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Domingo 6 de Septiembre de 2026.

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Salmo 30 (RVR1960) Profetas y Reyes



Acción de gracias por haber sido librado de la muerte

Salmo cantado en la dedicación de la Casa.

Salmo de David.

1 Te glorificaré, oh Jehová, porque me has exaltado,


Y no permitiste que mis enemigos se alegraran de mí.


2 Jehová Dios mío,


A ti clamé, y me sanaste.


3 Oh Jehová, hiciste subir mi alma del Seol;


Me diste vida, para que no descendiese a la sepultura.


4 Cantad a Jehová, vosotros sus santos,


Y celebrad la memoria de su santidad.


5 Porque un momento será su ira,


Pero su favor dura toda la vida.


Por la noche durará el lloro,


Y a la mañana vendrá la alegría.


6 En mi prosperidad dije yo:


No seré jamás conmovido,


7 Porque tú, Jehová, con tu favor me afirmaste como monte fuerte.


Escondiste tu rostro, fui turbado.


8 A ti, oh Jehová, clamaré,


Y al Señor suplicaré.


9 ¿Qué provecho hay en mi muerte cuando descienda a la sepultura?


¿Te alabará el polvo? ¿Anunciará tu verdad?


10 Oye, oh Jehová, y ten misericordia de mí;


Jehová, sé tú mi ayudador.


11 Has cambiado mi lamento en baile;


Desataste mi cilicio, y me ceñiste de alegría.


12 Por tanto, a ti cantaré, gloria mía, y no estaré callado.


Jehová Dios mío, te alabaré para siempre.


Comentario del Capitulo





Capítulo 32—Manasés y Josías


El reino de Judá, que prosperó durante los tiempos de Ezequías, volvió a decaer durante el largo reinado del impío Manasés, cuando se hizo revivir el paganismo, y muchos del pueblo fueron arrastrados a la idolatría. “Hizo pues Manasés desviarse a Judá y a los moradores de Jerusalem, para hacer más mal que las gentes que Jehová destruyó.” 2 Crónicas 33:9. La gloriosa luz de generaciones anteriores fué seguida por las tinieblas de la superstición y del error. Brotaron y florecieron males graves: la tiranía, la opresión, el odio de todo lo bueno. La justicia fué pervertida; prevaleció la violencia.


Sin embargo, no faltaron en esos tiempos malos los testigos de Dios y de lo recto. Los trances penosos de los que Judá se había salvado durante el reinado de Ezequías habían desarrollado en muchos una firmeza de carácter que sirvió ahora de baluarte contra la iniquidad prevaleciente. El testimonio que ellos daban en favor de la verdad y la justicia despertó la ira de Manasés y de quienes compartían su autoridad y procuraban afirmarse en el mal hacer acallando toda voz que los desaprobaba. “Fuera de esto, derramó Manasés mucha sangre inocente en gran manera, hasta henchir a Jerusalem de cabo a cabo.” 2 Reyes 21:16.


Uno de los primeros en caer fué Isaías, quien durante más de medio siglo se había destacado delante de Judá como mensajero designado por Jehová. “Otros experimentaron vituperios y azotes; y a más de esto prisiones y cárceles; fueron apedreados, aserrados, tentados, muertos a cuchillo; anduvieron de acá para allá cubiertos de pieles de ovejas y de cabras, pobres, angustiados, maltratados; de los cuales el mundo no era digno; perdidos por los desiertos, por los montes, por las cuevas y por las cavernas de la tierra.” Hebreos 11:36-38.








Te invitamos a continuar con la lectura del día de mañana.







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