Jueves 26 de Marzo 2026.
- 26 mar
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1 Crónicas 6 (RVR1960) Patriarcas y Profetas
Descendientes de Leví
1 Los hijos de Leví: Gersón, Coat y Merari. 2 Los hijos de Coat: Amram, Izhar, Hebrón y Uziel. 3 Los hijos de Amram: Aarón, Moisés y María. Los hijos de Aarón: Nadab, Abiú, Eleazar e Itamar. 4 Eleazar engendró a Finees, Finees engendró a Abisúa, 5 Abisúa engendró a Buqui, Buqui engendró a Uzi, 6 Uzi engendró a Zeraías, Zeraías engendró a Meraiot, 7 Meraiot engendró a Amarías, Amarías engendró a Ahitob, 8 Ahitob engendró a Sadoc, Sadoc engendró a Ahimaas, 9 Ahimaas engendró a Azarías, Azarías engendró a Johanán, 10 y Johanán engendró a Azarías, el que tuvo el sacerdocio en la casa que Salomón edificó en Jerusalén. 11 Azarías engendró a Amarías, Amarías engendró a Ahitob, 12 Ahitob engendró a Sadoc, Sadoc engendró a Salum, 13 Salum engendró a Hilcías, Hilcías engendró a Azarías, 14 Azarías engendró a Seraías, y Seraías engendró a Josadac, 15 y Josadac fue llevado cautivo cuando Jehová transportó a Judá y a Jerusalén por mano de Nabucodonosor.
16 Los hijos de Leví: Gersón, Coat y Merari. 17 Y estos son los nombres de los hijos de Gersón: Libni y Simei. 18 Los hijos de Coat: Amram, Izhar, Hebrón y Uziel. 19 Los hijos de Merari: Mahli y Musi. Estas son las familias de Leví, según sus descendencias. 20 Gersón: Libni su hijo, Jahat su hijo, Zima su hijo, 21 Joa su hijo, Iddo su hijo, Zera su hijo, Jeatrai su hijo. 22 Los hijos de Coat: Aminadab su hijo, Coré su hijo, Asir su hijo, 23 Elcana su hijo, Ebiasaf su hijo, Asir su hijo, 24 Tahat su hijo, Uriel su hijo, Uzías su hijo, y Saúl su hijo. 25 Los hijos de Elcana: Amasai y Ahimot; 26 Elcana su hijo, Zofai su hijo, Nahat su hijo, 27 Eliab su hijo, Jeroham su hijo, Elcana su hijo. 28 Los hijos de Samuel: el primogénito Vasni, y Abías. 29 Los hijos de Merari: Mahli, Libni su hijo, Simei su hijo, Uza su hijo, 30 Simea su hijo, Haguía su hijo, Asaías su hijo.
Cantores del templo nombrados por David
31 Estos son los que David puso sobre el servicio de canto en la casa de Jehová, después que el arca tuvo reposo, 32 los cuales servían delante de la tienda del tabernáculo de reunión en el canto, hasta que Salomón edificó la casa de Jehová en Jerusalén; después estuvieron en su ministerio según su costumbre. 33 Estos, pues, con sus hijos, ayudaban: de los hijos de Coat, el cantor Hemán hijo de Joel, hijo de Samuel, 34 hijo de Elcana, hijo de Jeroham, hijo de Eliel, hijo de Toa, 35 hijo de Zuf, hijo de Elcana, hijo de Mahat, hijo de Amasai, 36 hijo de Elcana, hijo de Joel, hijo de Azarías, hijo de Sofonías, 37 hijo de Tahat, hijo de Asir, hijo de Ebiasaf, hijo de Coré, 38 hijo de Izhar, hijo de Coat, hijo de Leví, hijo de Israel; 39 y su hermano Asaf, el cual estaba a su mano derecha; Asaf, hijo de Berequías, hijo de Simea, 40 hijo de Micael, hijo de Baasías, hijo de Malquías, 41 hijo de Etni, hijo de Zera, hijo de Adaía, 42 hijo de Etán, hijo de Zima, hijo de Simei, 43 hijo de Jahat, hijo de Gersón, hijo de Leví. 44 Pero a la mano izquierda estaban sus hermanos los hijos de Merari, esto es, Etán hijo de Quisi, hijo de Abdi, hijo de Maluc, 45 hijo de Hasabías, hijo de Amasías, hijo de Hilcías, 46 hijo de Amsi, hijo de Bani, hijo de Semer, 47 hijo de Mahli, hijo de Musi, hijo de Merari, hijo de Leví. 48 Y sus hermanos los levitas fueron puestos sobre todo el ministerio del tabernáculo de la casa de Dios.
Descendientes de Aarón
49 Mas Aarón y sus hijos ofrecían sacrificios sobre el altar del holocausto, y sobre el altar del perfume quemaban incienso, y ministraban en toda la obra del lugar santísimo, y hacían las expiaciones por Israel conforme a todo lo que Moisés siervo de Dios había mandado. 50 Los hijos de Aarón son estos: Eleazar su hijo, Finees su hijo, Abisúa su hijo, 51 Buqui su hijo, Uzi su hijo, Zeraías su hijo, 52 Meraiot su hijo, Amarías su hijo, Ahitob su hijo, 53 Sadoc su hijo, Ahimaas su hijo.
Las ciudades de los levitas
(Jos. 21.1-42)
54 Estas son sus habitaciones, conforme a sus domicilios y sus términos, las de los hijos de Aarón por las familias de los coatitas, porque a ellos les tocó en suerte. 55 Les dieron, pues, Hebrón en tierra de Judá, y sus ejidos alrededor de ella. 56 Pero el territorio de la ciudad y sus aldeas se dieron a Caleb, hijo de Jefone. 57 De Judá dieron a los hijos de Aarón la ciudad de refugio, esto es, Hebrón; además, Libna con sus ejidos, Jatir, Estemoa con sus ejidos, 58 Hilén con sus ejidos, Debir con sus ejidos, 59 Asán con sus ejidos y Bet-semes con sus ejidos. 60 Y de la tribu de Benjamín, Geba con sus ejidos, Alemet con sus ejidos y Anatot con sus ejidos. Todas sus ciudades fueron trece ciudades, repartidas por sus linajes.
61 A los hijos de Coat que quedaron de su parentela, dieron por suerte diez ciudades de la media tribu de Manasés. 62 A los hijos de Gersón, por sus linajes, dieron de la tribu de Isacar, de la tribu de Aser, de la tribu de Neftalí y de la tribu de Manasés en Basán, trece ciudades. 63 Y a los hijos de Merari, por sus linajes, de la tribu de Rubén, de la tribu de Gad y de la tribu de Zabulón, dieron por suerte doce ciudades. 64 Y los hijos de Israel dieron a los levitas ciudades con sus ejidos. 65 Dieron por suerte de la tribu de los hijos de Judá, de la tribu de los hijos de Simeón y de la tribu de los hijos de Benjamín, las ciudades que nombraron por sus nombres.
66 A las familias de los hijos de Coat dieron ciudades con sus ejidos de la tribu de Efraín. 67 Les dieron la ciudad de refugio, Siquem con sus ejidos en el monte de Efraín; además, Gezer con sus ejidos, 68 Jocmeam con sus ejidos, Bet-horón con sus ejidos, 69 Ajalón con sus ejidos y Gat-rimón con sus ejidos. 70 De la media tribu de Manasés, Aner con sus ejidos y Bileam con sus ejidos, para los de las familias de los hijos de Coat que habían quedado.
71 A los hijos de Gersón dieron de la media tribu de Manasés, Golán en Basán con sus ejidos y Astarot con sus ejidos. 72 De la tribu de Isacar, Cedes con sus ejidos, Daberat con sus ejidos, 73 Ramot con sus ejidos y Anem con sus ejidos. 74 De la tribu de Aser, Masal con sus ejidos, Abdón con sus ejidos, 75 Hucoc con sus ejidos y Rehob con sus ejidos. 76 De la tribu de Neftalí, Cedes en Galilea con sus ejidos, Hamón con sus ejidos y Quiriataim con sus ejidos. 77 A los hijos de Merari que habían quedado, dieron de la tribu de Zabulón, Rimón con sus ejidos y Tabor con sus ejidos. 78 Del otro lado del Jordán frente a Jericó, al oriente del Jordán, dieron de la tribu de Rubén, Beser en el desierto con sus ejidos, Jaza con sus ejidos, 79 Cademot con sus ejidos y Mefaat con sus ejidos. 80 Y de la tribu de Gad, Ramot de Galaad con sus ejidos, Mahanaim con sus ejidos, 81 Hesbón con sus ejidos y Jazer con sus ejidos.
Comentario del Capitulo

Capítulo 70 El reinado de David
Como David había deseado construir una casa para Dios, se le hizo esta promesa: “Jehová te hace saber que él te edificará una casa. [...] Levantaré después de ti a uno de tu linaje [...]. Él edificará una casa para mi nombre, y yo afirmaré para siempre el trono de su reino”.
La razón por la cual David no podía construir el templo fue declarada así: “Tú has derramado mucha sangre y has hecho grandes guerras; no edificarás Casa a mi nombre [...]. Mira que te nacerá un hijo, el cual será hombre de paz, pues yo le haré estar en paz con todos sus enemigos [...] su nombre será Salomón, y en sus días concederé paz y reposo a Israel. Él edificará una Casa a mi nombre”. 1 Crónicas 22:8-10.
Aunque se le negó el permiso para ejecutar el propósito que había en su corazón, David recibió el mensaje con gratitud. “Señor Jehová -exclamó-, ¿quién soy yo, y qué es mi casa, para que tú me hayas traído hasta aquí? Y aun te ha parecido poco esto, Señor Jehová, pues también has hablado de la casa de tu siervo en lo por venir” y renovó su pacto con Dios.
David sabía que sería un honor para él, y que reportaría gloria a su gobierno, el llevar a cabo la obra que se había propuesto en su corazón; pero estaba dispuesto a someterse a la voluntad de Dios.
Muy raras veces se ve aun entre los cristianos la resignación agradecida que él manifestó. ¡Cuán a menudo los que sobrepasaron los años de más vigor en la vida se aferran a la esperanza de realizar alguna gran obra a la que aspiran de todo corazón, pero para la cual no están capacitados! Es posible que la providencia de Dios les hable, tal como le habló su profeta a David y les advierta que la obra que tanto desean no les ha sido encomendada. Les toca preparar el camino para que otro realice la obra. Pero en lugar de someterse con agradecimiento a la dirección divina, muchos retroceden como si fueran menospreciados y rechazados, y deciden que si no pueden hacer lo que desean, no harán nada. Muchos se aferran con energía desesperada a responsabilidades que son incapaces de llevar y en vano procuran hacer algo imposible para ellos, mientras descuidan lo que pudieran hacer. Y por falta de cooperación, la obra mayor es estorbada o se frustra.
En su pacto con Jonatán, David había prometido que cuando tuviera descanso de sus enemigos, manifestaría bondad hacia la casa de Saúl. En su prosperidad, teniendo en cuenta este pacto, el rey preguntó: “¿Ha quedado alguno de la casa de Saúl a quien pueda yo favorecer por amor de Jonatán?” (Véase 2 Samuel 9, 10). Se le habló de un hijo de Jonatán, Mefi-boset, quien había sido cojo desde la niñez.
En la fecha de la derrota de Saúl por los filisteos en la llanura de Jezreel, la nodriza de este niño, tratando de huir con él, lo había dejado caer, y como consecuencia él quedó lisiado para toda la vida. David mandó a traer al joven a la corte, y lo recibió con mucha bondad. Se le devolvieron las propiedades particulares de Saúl para el mantenimiento de su casa; pero el hijo de Jonatán había de ser huésped permanente del rey y sentarse diariamente a la mesa real. Los informes propalados por los enemigos de David, habían creado en Mefi-boset fuertes prejuicios contra él y lo consideraba usurpador; pero la recepción generosa y cortés que le mostró el monarca, y sus bondades continuas ganaron el corazón del joven; se hizo muy amigo de David, y como su padre Jonatán, se convenció de que tenía el mismo interés que el rey escogido por Dios.
Una vez que David fue confirmado en el trono de Israel, la nación gozó de un largo período de paz. Los pueblos vecinos, viendo la fortaleza y la unidad del reino, no tardaron en creer prudente desistir de las hostilidades abiertas; y David, ocupado con la organización y el desarrollo de su reino, evitó toda guerra agresiva. Sin embargo, hizo finalmente la guerra a los viejos enemigos de Israel, los filisteos, y a los moabitas, y logró la victoria sobre ambos pueblos y los sujetó a tributo.
Todas las naciones vecinas formaron entonces contra David una gran coalición, que dio origen a las mayores guerras y victorias de su reinado, y al mayor incremento de su poder. Esta alianza hostil, que surgió en realidad de los celos inspirados por el creciente poder de David, no había sido provocada por él, sino que nació de estas circunstancias:
Llegaron a Jerusalén noticias de la muerte de Naas, rey de los amonitas y monarca que había sido bondadoso con David cuando este huía de la ira de Saúl. Deseando expresar su aprecio agradecido del favor que se le había hecho cuando estaba en desgracia, David envió una embajada de condolencia a Hanún, hijo y sucesor del rey amonita. “Yo tendré misericordia con Hanún hijo de Nahas, como su padre la tuvo conmigo”.
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