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Jueves 29 de Octubre 2026.

hace 11 minutos
3 min de lectura

Salmo 83 (RVR1960) Profetas y Reyes



Plegaria pidiendo la destrucción de los enemigos de Israel

Cántico. Salmo de Asaf.

1 Oh Dios, no guardes silencio;


No calles, oh Dios, ni te estés quieto.


2 Porque he aquí que rugen tus enemigos,


Y los que te aborrecen alzan cabeza.


3 Contra tu pueblo han consultado astuta y secretamente,


Y han entrado en consejo contra tus protegidos.


4 Han dicho: Venid, y destruyámoslos para que no sean nación,


Y no haya más memoria del nombre de Israel.


5 Porque se confabulan de corazón a una,


Contra ti han hecho alianza


6 Las tiendas de los edomitas y de los ismaelitas,


Moab y los agarenos;


7 Gebal, Amón y Amalec,


Los filisteos y los habitantes de Tiro.


8 También el asirio se ha juntado con ellos;


Sirven de brazo a los hijos de Lot. Selah


9 Hazles como a Madián,


Como a Sísara, como a Jabín en el arroyo de Cisón;


10 Que perecieron en Endor,


Fueron hechos como estiércol para la tierra.


11 Pon a sus capitanes como a Oreb y a Zeeb;


Como a Zeba y a Zalmuna a todos sus príncipes,


12 Que han dicho: Heredemos para nosotros


Las moradas de Dios.


13 Dios mío, ponlos como torbellinos,


Como hojarascas delante del viento,


14 Como fuego que quema el monte,


Como llama que abrasa el bosque.


15 Persíguelos así con tu tempestad,


Y atérralos con tu torbellino.


16 Llena sus rostros de vergüenza,


Y busquen tu nombre, oh Jehová.


17 Sean afrentados y turbados para siempre;


Sean deshonrados, y perezcan.


18 Y conozcan que tu nombre es Jehová;


Tú solo Altísimo sobre toda la tierra.


Comentario del Capitulo





Capítulo 43—El vigía invisible


Al último gobernante de Babilonia llegó la sentencia del Vigía divino, como había llegado en figura al primero: “A ti dicen, ... el reino es traspasado de ti.” Daniel 4:31.


“Desciende, y siéntate en el polvo, virgen hija de Babilonia,

siéntate en la tierra sin trono, ...

siéntate, calla, y entra en tinieblas, hija de los Caldeos:

porque nunca más te llamarán señora de reinos.


“Enojéme contra mi pueblo,

profané mi heredad, y entreguélos en tu mano:

no les hiciste misericordias...


“Y dijiste: Para siempre seré señora:

y no has pensado en esto, ni te acordaste de tu postrimería.


“Oye pues ahora esto, delicada,

la que está sentada confiadamente,

la que dice en su corazón:

Yo soy, y fuera de mí no hay más;

no quedaré viuda, ni conoceré orfandad. “Estas dos cosas te vendrán de repente en un mismo día, orfandad y viudez:

en toda su perfección vendrán sobre ti,

por la multitud de tus adivinanzas, y ... de tus muchos agüeros.

Porque te confiaste en tu maldad, diciendo: Nadie me ve.


“Tu sabiduría y tu misma ciencia te engañaron,

y dijiste en tu corazón: Yo, y no más.

Vendrá pues sobre ti mal, cuyo nacimiento no sabrás:

caerá sobre ti quebrantamiento,

el cual no podrás remediar:

y destrucción que no sabrás, vendrá de repente sobre ti.


“Estáte ahora en tus encantamentos, y con la multitud de tus agüeros,

en los cuales te fatigaste desde tu niñez;

quizá podrás mejorarte, quizá te fortificarás.


“Haste fatigado en la multitud de tus consejos.

Parezcan ahora y defiéndante los contempladores de los cielos,

los especuladores de las estrellas, los que contaban los meses,

para pronosticar lo que vendrá sobre ti.


“He aquí que serán como tamo; ...

no salvarán sus vidas del poder de la llama; ...

no habrá quien te salve.” Isaías 47:1-15.








Te invitamos a continuar con la lectura del día de mañana.







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