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Viernes 15 de Agosto 2025.

  • daniela0780
  • 15 ago 2025
  • 8 Min. de lectura

Números 4 (RVR1960) Patriarcas y Profetas



Tareas de los levitas

1 Habló Jehová a Moisés y a Aarón, diciendo: 2 Toma la cuenta de los hijos de Coat de entre los hijos de Leví, por sus familias, según las casas de sus padres, 3 de edad de treinta años arriba hasta cincuenta años, todos los que entran en compañía para servir en el tabernáculo de reunión. 4 El oficio de los hijos de Coat en el tabernáculo de reunión, en el lugar santísimo, será este: 5 Cuando haya de mudarse el campamento, vendrán Aarón y sus hijos y desarmarán el velo de la tienda, y cubrirán con él el arca del testimonio; 6 y pondrán sobre ella la cubierta de pieles de tejones, y extenderán encima un paño todo de azul, y le pondrán sus varas. 7 Sobre la mesa de la proposición extenderán un paño azul, y pondrán sobre ella las escudillas, las cucharas, las copas y los tazones para libar; y el pan continuo estará sobre ella. 8 Y extenderán sobre ella un paño carmesí, y lo cubrirán con la cubierta de pieles de tejones; y le pondrán sus varas. 9 Tomarán un paño azul y cubrirán el candelero del alumbrado, sus lamparillas, sus despabiladeras, sus platillos, y todos sus utensilios del aceite con que se sirve; 10 y lo pondrán con todos sus utensilios en una cubierta de pieles de tejones, y lo colocarán sobre unas parihuelas. 11 Sobre el altar de oro extenderán un paño azul, y lo cubrirán con la cubierta de pieles de tejones, y le pondrán sus varas. 12 Y tomarán todos los utensilios del servicio de que hacen uso en el santuario, y los pondrán en un paño azul, y los cubrirán con una cubierta de pieles de tejones, y los colocarán sobre unas parihuelas. 13 Quitarán la ceniza del altar, y extenderán sobre él un paño de púrpura; 14 y pondrán sobre él todos sus instrumentos de que se sirve: las paletas, los garfios, los braseros y los tazones, todos los utensilios del altar; y extenderán sobre él la cubierta de pieles de tejones, y le pondrán además las varas. 15 Y cuando acaben Aarón y sus hijos de cubrir el santuario y todos los utensilios del santuario, cuando haya de mudarse el campamento, vendrán después de ello los hijos de Coat para llevarlos; pero no tocarán cosa santa, no sea que mueran. Estas serán las cargas de los hijos de Coat en el tabernáculo de reunión.


16 Pero a cargo de Eleazar hijo del sacerdote Aarón estará el aceite del alumbrado, el incienso aromático, la ofrenda continua y el aceite de la unción; el cargo de todo el tabernáculo y de todo lo que está en él, del santuario y de sus utensilios.


17 Habló también Jehová a Moisés y a Aarón, diciendo: 18 No haréis que perezca la tribu de las familias de Coat de entre los levitas. 19 Para que cuando se acerquen al lugar santísimo vivan, y no mueran, haréis con ellos esto: Aarón y sus hijos vendrán y los pondrán a cada uno en su oficio y en su cargo. 20 No entrarán para ver cuando cubran las cosas santas, porque morirán.


21 Además habló Jehová a Moisés, diciendo: 22 Toma también el número de los hijos de Gersón según las casas de sus padres, por sus familias. 23 De edad de treinta años arriba hasta cincuenta años los contarás; todos los que entran en compañía para servir en el tabernáculo de reunión. 24 Este será el oficio de las familias de Gersón, para ministrar y para llevar: 25 Llevarán las cortinas del tabernáculo, el tabernáculo de reunión, su cubierta, la cubierta de pieles de tejones que está encima de él, la cortina de la puerta del tabernáculo de reunión, 26 las cortinas del atrio, la cortina de la puerta del atrio, que está cerca del tabernáculo y cerca del altar alrededor, sus cuerdas, y todos los instrumentos de su servicio y todo lo que será hecho para ellos; así servirán. 27 Según la orden de Aarón y de sus hijos será todo el ministerio de los hijos de Gersón en todos sus cargos, y en todo su servicio; y les encomendaréis en guarda todos sus cargos. 28 Este es el servicio de las familias de los hijos de Gersón en el tabernáculo de reunión; y el cargo de ellos estará bajo la dirección de Itamar hijo del sacerdote Aarón.


29 Contarás los hijos de Merari por sus familias, según las casas de sus padres. 30 Desde el de edad de treinta años arriba hasta el de cincuenta años los contarás; todos los que entran en compañía para servir en el tabernáculo de reunión. 31 Este será el deber de su cargo para todo su servicio en el tabernáculo de reunión: las tablas del tabernáculo, sus barras, sus columnas y sus basas, 32 las columnas del atrio alrededor y sus basas, sus estacas y sus cuerdas, con todos sus instrumentos y todo su servicio; y consignarás por sus nombres todos los utensilios que ellos tienen que transportar. 33 Este será el servicio de las familias de los hijos de Merari para todo su ministerio en el tabernáculo de reunión, bajo la dirección de Itamar hijo del sacerdote Aarón.


34 Moisés, pues, y Aarón, y los jefes de la congregación, contaron a los hijos de Coat por sus familias y según las casas de sus padres, 35 desde el de edad de treinta años arriba hasta el de edad de cincuenta años; todos los que entran en compañía para ministrar en el tabernáculo de reunión. 36 Y fueron los contados de ellos por sus familias, dos mil setecientos cincuenta. 37 Estos fueron los contados de las familias de Coat, todos los que ministran en el tabernáculo de reunión, los cuales contaron Moisés y Aarón, como lo mandó Jehová por medio de Moisés.


38 Y los contados de los hijos de Gersón por sus familias, según las casas de sus padres, 39 desde el de edad de treinta años arriba hasta el de edad de cincuenta años, todos los que entran en compañía para ministrar en el tabernáculo de reunión; 40 los contados de ellos por sus familias, según las casas de sus padres, fueron dos mil seiscientos treinta. 41 Estos son los contados de las familias de los hijos de Gersón, todos los que ministran en el tabernáculo de reunión, los cuales contaron Moisés y Aarón por mandato de Jehová.


42 Y los contados de las familias de los hijos de Merari, por sus familias, según las casas de sus padres, 43 desde el de edad de treinta años arriba hasta el de edad de cincuenta años, todos los que entran en compañía para ministrar en el tabernáculo de reunión; 44 los contados de ellos, por sus familias, fueron tres mil doscientos. 45 Estos fueron los contados de las familias de los hijos de Merari, los cuales contaron Moisés y Aarón, según lo mandó Jehová por medio de Moisés.


46 Todos los contados de los levitas que Moisés y Aarón y los jefes de Israel contaron por sus familias, y según las casas de sus padres, 47 desde el de edad de treinta años arriba hasta el de edad de cincuenta años, todos los que entraban para ministrar en el servicio y tener cargo de obra en el tabernáculo de reunión, 48 los contados de ellos fueron ocho mil quinientos ochenta. 49 Como lo mandó Jehová por medio de Moisés fueron contados, cada uno según su oficio y según su cargo; los cuales contó él, como le fue mandado.


Comentario del Capitulo




Capítulo 22 Moisés


Se le ordenó a Moisés que reuniera primero a los ancianos de Israel, a los más nobles y rectos de entre ellos, a los que habían lamentado durante mucho tiempo su servidumbre, y que les declarara el mensaje de Dios, con la promesa de la liberación. Después había de ir con los ancianos ante el rey, y decirle: “Jehová, el Dios de los hebreos, se nos ha manifestado; por tanto, nosotros iremos ahora tres días de camino por el desierto a ofrecer sacrificios a Jehová, nuestro Dios”.


A Moisés se le había prevenido de que el faraón se opondría a la súplica de permitir la salida de Israel. Sin embargo, el ánimo del siervo de Dios no debía decaer; porque el Señor haría de esta, una ocasión para manifestar su poder ante los egipcios y ante su pueblo. “Pero yo extenderé mi mano y heriré a Egipto con todas las maravillas que obraré en el país, y entonces os dejará ir”.


También se le dieron instrucciones acerca de las medidas que debía tomar para el viaje. El Señor declaró: “Yo haré que este pueblo halle gracia a los ojos de los egipcios, para que cuando salgáis no vayáis con las manos vacías, sino que cada mujer pedirá a su vecina, y a la que se hospeda en su casa, alhajas de plata, alhajas de oro y vestidos”. Los egipcios se habían enriquecido mediante el trabajo exigido injustamente a los israelitas, y como estos habían de emprender su viaje hacia su nueva morada, era justo que reclamaran la remuneración de sus años de trabajo. Por lo tanto habían de pedir artículos de valor, que pudieran transportarse fácilmente, y Dios les daría favor ante los egipcios. Los poderosos milagros realizados para su liberación iban a infundir terror entre los opresores, de tal manera que lo solicitado por los siervos sería otorgado.


Moisés veía ante sí mismo dificultades que le parecían insalvables. ¿Qué prueba podría dar a su pueblo de que realmente iba como enviado de Dios? “Ellos no me creerán, ni oirán mi voz, pues dirán: “No se te ha aparecido Jehová””. Entonces Dios le dio una evidencia que apelaba a sus propios sentidos. Le dijo que arrojara su vara al suelo. Al hacerlo, “se convirtió en una culebra” (véase el Apéndice, nota 3), “y Moisés huía de ella”. Dios le ordenó que la tomara, y en su mano “volvió a ser vara”. Le mandó que pusiera su mano en su seno. Obedeció y “vio que su mano estaba leprosa como la nieve”. Cuando le dijo que volviera a ponerla en su seno, al sacarla encontró que se había vuelto de nuevo como la otra. Mediante estas señales, el Señor aseguró a Moisés que su propio pueblo, así como también el faraón, se convencerían de que Uno más poderoso que el rey de Egipto se manifestaba entre ellos.


Pero el siervo de Dios todavía estaba anonadado por la obra extraña y maravillosa que se le pedía que hiciera. Acongojado y temeroso, alegó como excusa su falta de elocuencia. Dijo: “¡Ay, Señor! nunca he sido hombre de fácil palabra, ni antes ni desde que tú hablas con tu siervo, porque soy tardo en el habla y torpe de lengua”. Había estado tanto tiempo alejado de los egipcios que ya no tenía un conocimiento claro de su idioma ni lo usaba con soltura como cuando estaba entre ellos.


El Señor le dijo: “¿Quién dio la boca al hombre? ¿No soy yo Jehová?” Y se le volvió a asegurar la ayuda divina: “Ahora, pues, ve, que yo estaré en tu boca, y te enseñaré lo que has de hablar”.


Pero Moisés insistió en que se escogiera a una persona más competente. Estas excusas procedían al principio de su humildad y timidez; pero una vez que el Señor le hubo prometido quitar todas las dificultades y darle éxito, toda evasiva o queja referente a su falta de preparación demostraba falta de confianza en Dios. Entrañaba un temor de que Dios no tuviera capacidad para prepararlo para la gran obra a la cual lo había llamado, o que había cometido un error en la selección del hombre.




Te invitamos a continuar con la lectura del día de mañana.







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