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Viernes 15 de Mayo de 2026.

  • 15 may
  • 3 Min. de lectura

2 Crónicas 27 (RVR1960) Profetas y Reyes



Reinado de Jotam

(2 R. 15.32-38)

1 De veinticinco años era Jotam cuando comenzó a reinar, y dieciséis años reinó en Jerusalén. El nombre de su madre fue Jerusa, hija de Sadoc. 2 E hizo lo recto ante los ojos de Jehová, conforme a todas las cosas que había hecho Uzías su padre, salvo que no entró en el santuario de Jehová. Pero el pueblo continuaba corrompiéndose. 3 Edificó él la puerta mayor de la casa de Jehová, y sobre el muro de la fortaleza edificó mucho. 4 Además edificó ciudades en las montañas de Judá, y construyó fortalezas y torres en los bosques. 5 También tuvo él guerra con el rey de los hijos de Amón, a los cuales venció; y le dieron los hijos de Amón en aquel año cien talentos de plata, diez mil coros de trigo, y diez mil de cebada. Esto le dieron los hijos de Amón, y lo mismo en el segundo año y en el tercero. 6 Así que Jotam se hizo fuerte, porque preparó sus caminos delante de Jehová su Dios. 7 Los demás hechos de Jotam, y todas sus guerras, y sus caminos, he aquí están escritos en el libro de los reyes de Israel y de Judá. 8 Cuando comenzó a reinar era de veinticinco años, y dieciséis reinó en Jerusalén. 9 Y durmió Jotam con sus padres, y lo sepultaron en la ciudad de David; y reinó en su lugar Acaz su hijo.



Comentario del Capitulo





Capítulo 5 El arrepentimiento de Salomón


Los últimos escritos de Salomón revelan que él fué comprendiendo cada vez mejor cuán mala había sido su conducta, y dedicó atención especial a exhortar a la juventud acerca de la posibilidad de caer en los errores que le habían hecho malgastar inútilmente los dones más preciosos del Cielo. Con pesar y vergüenza, confesó que en la flor de la vida, cuando debiera haber hallado en Dios consuelo, apoyo y vida, se apartó de la luz del cielo y de la sabiduría de Dios y reemplazó el culto de Jehová por la idolatría. Al fin, habiendo aprendido por triste experiencia cuán insensata es una vida tal, su anhelo y deseo era evitar que otros pasasen por la amarga experiencia por la cual él había pasado.


Con expresiones patéticas escribió acerca de los privilegios y responsabilidades que el servicio de Dios otorga a la juventud:


“Suave ciertamente es la luz, y agradable a los ojos ver el sol: mas si el hombre viviere muchos años, y en todos ellos hubiere gozado alegría; si después trajere a la memoria los días de las tinieblas, que serán muchos, todo lo que le habrá pasado, dirá haber sido vanidad.” Eclesiastés 11:7-10.


“Acuérdate de tu Criador en los días de tu juventud,

antes que vengan los malos días,

y lleguen los años, de los cuales digas,

No tengo en ellos contentamiento;

antes que se oscurezca el sol,

y la luz, y la luna y las estrellas,

y las nubes se tornen tras la lluvia:

cuando temblarán los guardas de la casa,

y se encorvarán los hombres fuertes,

y cesarán las muelas, porque han disminuído,

y se oscurecerán los que miran por las ventanas;

y las puertas de afuera se cerrarán,

por la bajeza de la voz de la muela;

y levantaráse a la voz del ave,

y todas las hijas de canción serán humilladas;

cuando también temerán de lo alto,

y los tropezones en el camino;

y florecerá el almendro,

y se agravará la langosta,

y perderáse el apetito:

porque el hombre va a la casa de su siglo,

y los endechadores andarán en derredor por la plaza:

antes que la cadena de plata se quiebre,

y se rompa el cuenco de oro,

y el cántaro se quiebre junto a la fuente,

y la rueda sea rota sobre el pozo;

y el polvo se torne a la tierra, como era









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