top of page

Viernes 3 de Abril de 2026.

  • hace 2 días
  • 4 Min. de lectura

1 Crónicas 14 (RVR1960) Patriarcas y Profetas



Hiram envía embajadores a David

(2 S. 5.11-12)

1 Hiram rey de Tiro envió a David embajadores, y madera de cedro, y albañiles y carpinteros, para que le edificasen una casa. 2 Y entendió David que Jehová lo había confirmado como rey sobre Israel, y que había exaltado su reino sobre su pueblo Israel.


Hijos de David nacidos en Jerusalén

(2 S. 5.13-16; 1 Cr. 3.5-9)

3 Entonces David tomó también mujeres en Jerusalén, y engendró David más hijos e hijas. 4 Y estos son los nombres de los que le nacieron en Jerusalén: Samúa, Sobab, Natán, Salomón, 5 Ibhar, Elisúa, Elpelet, 6 Noga, Nefeg, Jafía, 7 Elisama, Beeliada y Elifelet.


David derrota a los filisteos

(2 S. 5.17-25)

8 Oyendo los filisteos que David había sido ungido rey sobre todo Israel, subieron todos los filisteos en busca de David. Y cuando David lo oyó, salió contra ellos. 9 Y vinieron los filisteos, y se extendieron por el valle de Refaim. 10 Entonces David consultó a Dios, diciendo: ¿Subiré contra los filisteos? ¿Los entregarás en mi mano? Y Jehová le dijo: Sube, porque yo los entregaré en tus manos. 11 Subieron, pues, a Baal-perazim, y allí los derrotó David. Dijo luego David: Dios rompió mis enemigos por mi mano, como se rompen las aguas. Por esto llamaron el nombre de aquel lugar Baal-perazim. 12 Y dejaron allí sus dioses, y David dijo que los quemasen. 13 Y volviendo los filisteos a extenderse por el valle, 14 David volvió a consultar a Dios, y Dios le dijo: No subas tras ellos, sino rodéalos, para venir a ellos por delante de las balsameras.


15 Y así que oigas venir un estruendo por las copas de las balsameras, sal luego a la batalla, porque Dios saldrá delante de ti y herirá el ejército de los filisteos. 16 Hizo, pues, David como Dios le mandó, y derrotaron al ejército de los filisteos desde Gabaón hasta Gezer. 17 Y la fama de David fue divulgada por todas aquellas tierras; y Jehová puso el temor de David sobre todas las naciones.


Comentario del Capitulo




Capítulo 71 El pecado de David y su arrepentimiento


Aun antes de que se hubiera dictado la sentencia divina contra David, este ya había comenzado a cosechar el fruto de su transgresión. Su conciencia no tenía paz. En el salmo 32 presenta la agonía que su espíritu soportó entonces. Dice:


“Bienaventurado aquel cuya transgresión ha sido perdonada

y cubierto su pecado.

Bienaventurado el hombre a quien Jehová no culpa de iniquidad

y en cuyo espíritu no hay engaño.

Mientras callé, se envejecieron mis huesos

en mi gemir todo el día,

porque de día y de noche se agravó sobre mí tu mano;

se volvió mi verdor en sequedades de verano”. Salmos 32:1-4.

Y el salmo 51 es una expresión del arrepentimiento de David cuando le llegó el mensaje de reprensión de parte de Dios:


“Ten piedad de mí, Dios, conforme a tu misericordia;

conforme a la multitud de tus piedades borra mis rebeliones.

¡Lávame más y más de mi maldad y límpiame de mi pecado!,

porque yo reconozco mis rebeliones,

y mi pecado está siempre delante de mí.

Purifícame con hisopo y seré limpio;

lávame y seré más blanco que la nieve.

Hazme oír gozo y alegría,y se recrearán los huesos que has abatido.

Esconde tu rostro de mis pecados y borra todas mis maldades.

¡Crea en mí, Dios, un corazón limpio,

y renueva un espíritu recto dentro de mí!

No me eches de delante de ti y no quites de mí tu santo espíritu.

Devuélveme el gozo de tu salvación

y espíritu noble me sustente.

Entonces enseñaré a los transgresores tus caminos

y los pecadores se convertirán a ti.

Líbrame de homicidios, oh Dios,

Dios de mi salvación; cantará mi lengua tu justicia”. Salmos 51:1-3, 7-14.


Así en un himno sagrado que debía cantarse en las asambleas públicas de su pueblo, en presencia de la corte, los sacerdotes y jueces, los príncipes y guerreros, y que iba a preservar hasta la última generación el conocimiento de su caída, el rey de Israel relató todo lo concerniente a su pecado, su arrepentimiento, y su esperanza de perdón por la misericordia de Dios. En lugar de ocultar la culpa, quiso que otros se instruyeran por el conocimiento de la triste historia de su caída.


El arrepentimiento de David fue sincero y profundo. No hizo ningún esfuerzo para aminorar su crimen. Lo que inspiró su oración no fue el deseo de escapar a los castigos con que se le amenazaba. Pero vio la enormidad de su transgresión contra Dios; vio la depravación de su alma y aborreció su pecado. No oró pidiendo perdón solamente, sino también pidiendo pureza de corazón. David no abandonó la lucha en su desesperación. Vio la evidencia de su perdón y aceptación, en la promesa hecha por Dios a los pecadores arrepentidos.









Te invitamos a continuar con la lectura del día de mañana.







bottom of page