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Domingo 29 de Septiembre de 2024.

  • daniela0780
  • 29 sept 2024
  • 6 Min. de lectura

Lucas 17 (RVR1960) El Deseado de todas las gentes.



Ocasiones de caer

(Mt. 18.6-7,21-22; Mr. 9.42)

1 Dijo Jesús a sus discípulos: Imposible es que no vengan tropiezos; mas ¡ay de aquel por quien vienen! 2 Mejor le fuera que se le atase al cuello una piedra de molino y se le arrojase al mar, que hacer tropezar a uno de estos pequeñitos. 3 Mirad por vosotros mismos. Si tu hermano pecare contra ti, repréndele; y si se arrepintiere, perdónale. 4 Y si siete veces al día pecare contra ti, y siete veces al día volviere a ti, diciendo: Me arrepiento; perdónale.


Auméntanos la fe

5 Dijeron los apóstoles al Señor: Auméntanos la fe. 6 Entonces el Señor dijo: Si tuvierais fe como un grano de mostaza, podríais decir a este sicómoro: Desarráigate, y plántate en el mar; y os obedecería.


El deber del siervo

7 ¿Quién de vosotros, teniendo un siervo que ara o apacienta ganado, al volver él del campo, luego le dice: Pasa, siéntate a la mesa? 8 ¿No le dice más bien: Prepárame la cena, cíñete, y sírveme hasta que haya comido y bebido; y después de esto, come y bebe tú? 9 ¿Acaso da gracias al siervo porque hizo lo que se le había mandado? Pienso que no. 10 Así también vosotros, cuando hayáis hecho todo lo que os ha sido ordenado, decid: Siervos inútiles somos, pues lo que debíamos hacer, hicimos.


Diez leprosos son limpiados

11 Yendo Jesús a Jerusalén, pasaba entre Samaria y Galilea. 12 Y al entrar en una aldea, le salieron al encuentro diez hombres leprosos, los cuales se pararon de lejos 13 y alzaron la voz, diciendo: ¡Jesús, Maestro, ten misericordia de nosotros! 14 Cuando él los vio, les dijo: Id, mostraos a los sacerdotes. Y aconteció que mientras iban, fueron limpiados. 15 Entonces uno de ellos, viendo que había sido sanado, volvió, glorificando a Dios a gran voz, 16 y se postró rostro en tierra a sus pies, dándole gracias; y este era samaritano. 17 Respondiendo Jesús, dijo: ¿No son diez los que fueron limpiados? Y los nueve, ¿dónde están? 18 ¿No hubo quien volviese y diese gloria a Dios sino este extranjero? 19 Y le dijo: Levántate, vete; tu fe te ha salvado.


La venida del Reino

(Mt. 24.23-28,36-41)

20 Preguntado por los fariseos, cuándo había de venir el reino de Dios, les respondió y dijo: El reino de Dios no vendrá con advertencia, 21 ni dirán: Helo aquí, o helo allí; porque he aquí el reino de Dios está entre vosotros. 22 Y dijo a sus discípulos: Tiempo vendrá cuando desearéis ver uno de los días del Hijo del Hombre, y no lo veréis. 23 Y os dirán: Helo aquí, o helo allí. No vayáis, ni los sigáis. 24 Porque como el relámpago que al fulgurar resplandece desde un extremo del cielo hasta el otro, así también será el Hijo del Hombre en su día. 25 Pero primero es necesario que padezca mucho, y sea desechado por esta generación. 26 Como fue en los días de Noé, así también será en los días del Hijo del Hombre. 27 Comían, bebían, se casaban y se daban en casamiento, hasta el día en que entró Noé en el arca, y vino el diluvio y los destruyó a todos. 28 Asimismo como sucedió en los días de Lot; comían, bebían, compraban, vendían, plantaban, edificaban; 29 mas el día en que Lot salió de Sodoma, llovió del cielo fuego y azufre, y los destruyó a todos. 30 Así será el día en que el Hijo del Hombre se manifieste. 31 En aquel día, el que esté en la azotea, y sus bienes en casa, no descienda a tomarlos; y el que en el campo, asimismo no vuelva atrás. 32 Acordaos de la mujer de Lot. 33 Todo el que procure salvar su vida, la perderá; y todo el que la pierda, la salvará. 34 Os digo que en aquella noche estarán dos en una cama; el uno será tomado, y el otro será dejado. 35 Dos mujeres estarán moliendo juntas; la una será tomada, y la otra dejada. 36 Dos estarán en el campo; el uno será tomado, y el otro dejado. 37 Y respondiendo, le dijeron: ¿Dónde, Señor? Él les dijo: Donde estuviere el cuerpo, allí se juntarán también las águilas.


Comentario del Capitulo




Capítulo 66-67 Controversias


Este capítulo está basado en Mateo 22:15-46; Marcos 12:13-40; Lucas 20:20-47.

Los sacerdotes y gobernantes habían escuchado en silencio las acertadas reprensiones de Cristo. No podían refutar sus acusaciones, pero estaban tanto más resueltos a entramparlo, y con ese objeto le mandaron espías “que se simulasen justos, para sorprenderle en palabras, para que le entregasen al principado y a la potestad del presidente.” No le mandaron a los ancianos fariseos a quienes Jesús había hecho frente muchas veces, sino a jóvenes, ardientes y celosos, y a quienes, pensaban ellos, Cristo no conocía. Iban acompañados por algunos herodianos, que debían oír las palabras de Cristo, a fin de poder testificar contra él en su juicio. Los fariseos y los herodianos habían sido acérrimos enemigos, pero estaban ahora unidos en la enemistad contra Cristo. DTG 553.1


Los fariseos se habían sentido siempre molestos bajo la exacción del tributo por los romanos. Sostenían que el pago del tributo era contrario a la ley de Dios. Pero ahora veían una oportunidad de tender un lazo a Jesús. Los espías vinieron a él, con aparente sinceridad, como deseosos de conocer su deber, y dijeron: “Maestro, sabemos que dices y enseñas bien, y que no tienes respeto a persona; antes enseñas el camino de Dios con verdad. ¿Nos es lícito dar tributo a César, o no?” DTG 553.2


Las palabras: “Sabemos que dices y enseñas bien,” habrían sido una maravillosa admisión si hubiesen sido sinceras. Pero fueron pronunciadas con el fin de engañar. Sin embargo, su testimonio era verídico. Los fariseos sabían que Cristo hablaba y enseñaba correctamente, y por su propio testimonio serán juzgados. DTG 553.3


Los que interrogaban a Jesús pensaban que habían disfrazado suficientemente su propósito; pero Jesús leía su corazón como un libro abierto, y sondeó su hipocresía. “¿Por qué me tentáis?” dijo dándoles así una señal que no habían pedido, al demostrarles que discernía su oculto propósito. Se vieron aun más confusos cuando añadió: “Mostradme la moneda.” Se la trajeron, y les preguntó: “¿De quién tiene la imagen y la inscripción? Y respondiendo dijeron: De César.” Señalando la inscripción de la moneda, Jesús dijo: “Pues dad a César lo que es de César; y lo que es de Dios, a Dios.” DTG 553.4


Los espías habían esperado que Jesús contestase directamente su pregunta, en un sentido o en otro. Si les dijese: Es ilícito pagar tributo a César, le denunciarían a las autoridades romanas, y éstas le arrestarían por incitar a la rebelión. Pero en caso de que declarase lícito el pago del tributo, se proponían acusarle ante el pueblo como opositor de la ley de Dios. Ahora se sintieron frustrados y derrotados. Sus planes quedaron trastornados. La manera sumaria en que su pregunta había sido decidida no les dejaba nada más que decir. DTG 554.1


La respuesta de Cristo no era una evasiva, sino una cándida respuesta a la pregunta. Teniendo en su mano la moneda romana, sobre la cual estaban estampados el nombre y la imagen de César, declaró que ya que estaban viviendo bajo la protección del poder romano, debían dar a ese poder el apoyo que exigía mientras no estuviese en conflicto con un deber superior. Pero mientras se sujetasen pacíficamente a las leyes del país, debían en toda oportunidad tributar su primera fidelidad a Dios. DTG 554.2


Las palabras del Salvador: “Dad ... lo que es de Dios, a Dios,” eran una severa reprensión para los judíos intrigantes. Si hubiesen cumplido fielmente sus obligaciones para con Dios, no habrían llegado a ser una nación quebrantada, sujeta a un poder extranjero. Ninguna insignia romana habría ondeado jamás sobre Jerusalén, ningún centinela romano habría estado en sus puertas, ningún gobernador romano habría regido dentro de sus murallas. La nación judía estaba entonces pagando la penalidad de su apartamiento de Dios. DTG 554.3


Cuando los fariseos oyeron la respuesta de Cristo, “se maravillaron, y dejándole se fueron.” Había reprendido su hipocresía y presunción, y al hacerlo había expuesto un gran principio, un principio que define claramente los límites del deber que tiene el hombre para con el gobierno civil y su deber para con Dios. En muchos intelectos quedó decidida una cuestión que los había estado afligiendo. Desde entonces se aferraron al principio correcto. Y aunque muchos se fueron desconformes, vieron que el principio básico de la cuestión había sido presentado claramente, y se asombraban del discernimiento previsor de Cristo. DTG 554.4


No bien fueron reducidos al silencio los fariseos, llegaron los saduceos con sus preguntas arteras. Los dos partidos se hacían mutuamente una acerba oposición. Los fariseos eran rígidos adherentes de la tradición. Eran rigurosos en las ceremonias externas, diligentes en los lavamientos, ayunos, largas oraciones y limosnas ostentosas. Pero Cristo declaró que anulaban la ley de Dios enseñando como doctrinas los mandamientos de los hombres. Formaban una clase fanática e hipócrita. Sin embargo, había entre ellos personas de piedad verdadera, que aceptaban las enseñanzas de Cristo y llegaron a ser sus discípulos. Los saduceos rechazaban las tradiciones de los fariseos. Profesaban creer la mayor parte de las Escrituras, y considerarlas como su norma de acción; pero en la práctica eran escépticos y materialistas. DTG 555.1


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