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Jueves 10 de Septiembre 2026.

hace 1 día
3 min de lectura

Salmo 34 (RVR1960) Profetas y Reyes



La protección divina

Salmo de David, cuando mudó su semblante delante de Abimelec, y él lo echó, y se fue.

1 Bendeciré a Jehová en todo tiempo;


Su alabanza estará de continuo en mi boca.


2 En Jehová se gloriará mi alma;


Lo oirán los mansos, y se alegrarán.


3 Engrandeced a Jehová conmigo,


Y exaltemos a una su nombre.


4 Busqué a Jehová, y él me oyó,


Y me libró de todos mis temores.


5 Los que miraron a él fueron alumbrados,


Y sus rostros no fueron avergonzados.


6 Este pobre clamó, y le oyó Jehová,


Y lo libró de todas sus angustias.


7 El ángel de Jehová acampa alrededor de los que le temen,


Y los defiende.


8 Gustad, y ved que es bueno Jehová;


Dichoso el hombre que confía en él.


9 Temed a Jehová, vosotros sus santos,


Pues nada falta a los que le temen.


10 Los leoncillos necesitan, y tienen hambre;


Pero los que buscan a Jehová no tendrán falta de ningún bien.


11 Venid, hijos, oídme;


El temor de Jehová os enseñaré.


12 ¿Quién es el hombre que desea vida,


Que desea muchos días para ver el bien?


13 Guarda tu lengua del mal,


Y tus labios de hablar engaño.


14 Apártate del mal, y haz el bien;


Busca la paz, y síguela.


15 Los ojos de Jehová están sobre los justos,


Y atentos sus oídos al clamor de ellos.


16 La ira de Jehová contra los que hacen mal,


Para cortar de la tierra la memoria de ellos.


17 Claman los justos, y Jehová oye,


Y los libra de todas sus angustias.


18 Cercano está Jehová a los quebrantados de corazón;


Y salva a los contritos de espíritu.


19 Muchas son las aflicciones del justo,


Pero de todas ellas le librará Jehová.


20 Él guarda todos sus huesos;


Ni uno de ellos será quebrantado.


21 Matará al malo la maldad,


Y los que aborrecen al justo serán condenados.


22 Jehová redime el alma de sus siervos,


Y no serán condenados cuantos en él confían.


Comentario del Capitulo





Capítulo 32—Manasés y Josías


Acerca de la abundante provisión hecha para toda alma tentada, el apóstol Pablo da un testimonio elocuente. Le fué asegurado divinamente: “Bástate mi gracia; porque mi potencia en la flaqueza se perfecciona.” Con gratitud y confianza, el probado siervo de Dios contestó: “Por tanto, de buena gana me gloriaré más bien en mis flaquezas, porque habite en mí la potencia de Cristo. Por lo cual me gozo en las flaquezas, en afrentas, en necesidades, en persecuciones, en angustias por Cristo; porque cuando soy flaco, entonces soy poderoso.” 2 Corintios 12:9, 10.


Debemos apreciar y cultivar la fe acerca de la cual testificaron los profetas y los apóstoles, la fe que echa mano de las promesas de Dios y aguarda la liberación que ha de venir en el tiempo y de la manera que él señaló. La segura palabra profética tendrá su cumplimiento final en el glorioso advenimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo, como Rey de reyes y Señor de señores. El tiempo de espera puede parecer largo; el alma puede estar oprimida por circunstancias desalentadoras; pueden caer al lado del camino muchos de aquellos en quienes se puso confianza; pero con el profeta que procuró alentar a Judá en un tiempo de apostasía sin parangón, declaremos con confianza: “Jehová está en su santo templo: calle delante de él toda la tierra.” Habacuc 2:20. Recordemos siempre el mensaje animador: “Aunque la visión tardará aún por tiempo, mas al fin hablará, y no mentirá: aunque se tardare, espéralo, que sin duda vendrá; no tardará... Mas el justo en su fe vivirá.” Vers. 3, 4.








Te invitamos a continuar con la lectura del día de mañana.







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