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Miércoles 22 de Julio de 2026.

  • hace 2 horas
  • 3 min de lectura

Job 26 (RVR1960) Profetas y Reyes



Job proclama la soberanía de Dios


1 Respondió Job, y dijo:


2 ¿En qué ayudaste al que no tiene poder?


¿Cómo has amparado al brazo sin fuerza?


3 ¿En qué aconsejaste al que no tiene ciencia,


Y qué plenitud de inteligencia has dado a conocer?


4 ¿A quién has anunciado palabras,


Y de quién es el espíritu que de ti procede?


5 Las sombras tiemblan en lo profundo,


Los mares y cuanto en ellos mora.


6 El Seol está descubierto delante de él, y el Abadón no tiene cobertura.


7 Él extiende el norte sobre vacío,


Cuelga la tierra sobre nada.


8 Ata las aguas en sus nubes,


Y las nubes no se rompen debajo de ellas.


9 Él encubre la faz de su trono,


Y sobre él extiende su nube.


10 Puso límite a la superficie de las aguas,


Hasta el fin de la luz y las tinieblas.


11 Las columnas del cielo tiemblan,


Y se espantan a su reprensión.


12 Él agita el mar con su poder,


Y con su entendimiento hiere la arrogancia suya.


13 Su espíritu adornó los cielos;


Su mano creó la serpiente tortuosa.


14 He aquí, estas cosas son solo los bordes de sus caminos;


¡Y cuán leve es el susurro que hemos oído de él!


Pero el trueno de su poder, ¿quién lo puede comprender?


Comentario del Capitulo






Capítulo 22—Nínive, ciudad sobremanera grande


“Y él les respondió: Hebreo soy, y temo a Jehová, Dios de los cielos, que hizo la mar y la tierra.


“Y aquellos hombres temieron sobremanera, y dijéronle: ¿Por qué has hecho esto? Porque ellos entendieron que huía de delante de Jehová, porque se lo había declarado.


“Y dijéronle: ¿Qué te haremos, para que la mar se nos quiete? Porque la mar iba a más, y se embravecía. El les respondió: Tomadme, y echadme a la mar, y la mar se os quietará: porque yo sé que por mí ha venido esta grande tempestad sobre vosotros.


“Y aquellos hombres trabajaron por tornar la nave a tierra; mas no pudieron, porque la mar iba a más, y se embravecía sobre ellos. Entonces clamaron a Jehová, y dijeron: Rogámoste ahora, Jehová, que no perezcamos nosotros por la vida de aqueste hombre, ni pongas sobre nosotros la sangre inocente: porque tú, Jehová, has hecho como has querido. Y tomaron a Jonás, y echáronlo a la mar; y la mar se quietó de su furia. Y temieron aquellos hombres a Jehová con gran temor; y ofrecieron sacrificio a Jehová, y prometieron votos.


“Mas Jehová había prevenido un gran pez que tragase a Jonás: y estuvo Jonás en el vientre del pez tres días y tres noches.


“Y oró Jonás desde el vientre del pez a Jehová su Dios, y dijo:


“Clamé de mi tribulación a Jehová, y él me oyó;

Del vientre del sepulcro clamé, y mi voz oíste.

Echásteme en el profundo, en medio de los mares, y rodeóme la corriente:

Todas tus ondas y tus olas pasaron sobre mí.

Y yo dije: Echado soy de delante de tus ojos:

Mas aun veré tu santo templo.

Las aguas me rodearon hasta el alma,

Rodeóme el abismo;

La ova se enredó a mi cabeza.

Descendí a las raíces de los montes;

La tierra echó sus cerraduras sobre mí para siempre:

Mas tú sacaste mi vida de la sepultura, oh Jehová Dios mío.









Te invitamos a continuar con la lectura del día de mañana.







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