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Sábado 10 de Octubre de 2026.

hace 2 días
3 min de lectura

Salmos 64 (RVR1960) Profetas y Reyes



Plegaria pidiendo protección contra enemigos ocultos

Al músico principal. Salmo de David.

1 Escucha, oh Dios, la voz de mi queja;


Guarda mi vida del temor del enemigo.


2 Escóndeme del consejo secreto de los malignos,


De la conspiración de los que hacen iniquidad,


3 Que afilan como espada su lengua;


Lanzan cual saeta suya, palabra amarga,


4 Para asaetear a escondidas al íntegro;


De repente lo asaetean, y no temen.


5 Obstinados en su inicuo designio,


Tratan de esconder los lazos,


Y dicen: ¿Quién los ha de ver?


6 Inquieren iniquidades, hacen una investigación exacta;


Y el íntimo pensamiento de cada uno de ellos, así como su corazón, es profundo.


7 Mas Dios los herirá con saeta;


De repente serán sus plagas.


8 Sus propias lenguas los harán caer;


Se espantarán todos los que los vean.


9 Entonces temerán todos los hombres,


Y anunciarán la obra de Dios,


Y entenderán sus hechos.


10 Se alegrará el justo en Jehová, y confiará en él;


Y se gloriarán todos los rectos de corazón.


Comentario del Capitulo





Capítulo 38—Luz a través de las tinieblas


En el momento alegre de la restauración, las tribus del dividido Israel habrían de ser reunidas como un solo pueblo. El Señor iba a ser reconocido como príncipe sobre “todos los linajes de Israel.” Declaró él: “Y ellos me serán a mí por pueblo... Regocijaos en Jacob con alegría, y dad voces de júbilo a la cabeza de gentes; haced oir, alabad, y decid: Oh Jehová, salva tu pueblo, el resto de Israel. He aquí yo los vuelvo de tierra del aquilón, y los juntaré de los fines de la tierra, y entre ellos ciegos y cojos... Irán con lloro, mas con misericordias los haré volver, y harélos andar junto a arroyos de aguas, por camino derecho en el cual no tropezarán: porque soy a Israel por padre, y Ephraim es mi primogénito.” Jeremías 31:1, 7-9.


Humillados ante las naciones, los que una vez habían sido reconocidos como más favorecidos del Cielo que todos los demás pueblos de la tierra iban a aprender en el destierro la lección de obediencia tan necesaria para su felicidad futura. Mientras no aprendiesen dicha lección, Dios no podía hacer por ellos todo lo que deseaba hacer. “Te castigaré con juicio, y no te talaré del todo” (Jeremías 30:11), declaró al explicar el propósito que tenía al castigarlos para su bien espiritual. Sin embargo, los que habían sido objeto de su tierno amor no quedaron desechados para siempre; y delante de todas las naciones de la tierra iba a demostrar su plan para sacar victoria de la derrota aparente, su plan de salvar más bien que de destruir. Al profeta fué dado el mensaje:


“El que esparció a Israel lo juntará y guardará, como pastor a su ganado. Porque Jehová redimió a Jacob, redimiólo de mano del más fuerte que él. Y vendrán, y harán alabanzas en lo alto de Sión, y correrán al bien de Jehová, al pan, y al vino, y al aceite, y al ganado de las ovejas y de las vacas; y su alma será como huerto de riego, ni nunca más tendrán dolor... Y su lloro tornaré en gozo, y los consolaré, y los alegraré de su dolor. Y el alma del sacerdote embriagaré de grosura, y será mi pueblo saciado de mi bien, dice Jehová...








Te invitamos a continuar con la lectura del día de mañana.







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