Viernes 9 de Octubre de 2026.
hace 11 horas
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Salmo 63 (RVR1960) Profetas y Reyes
Dios, satisfacción del alma
Salmo de David, cuando estaba en el desierto de Judá.
1 Dios, Dios mío eres tú;
De madrugada te buscaré;
Mi alma tiene sed de ti, mi carne te anhela,
En tierra seca y árida donde no hay aguas,
2 Para ver tu poder y tu gloria,
Así como te he mirado en el santuario.
3 Porque mejor es tu misericordia que la vida;
Mis labios te alabarán.
4 Así te bendeciré en mi vida;
En tu nombre alzaré mis manos.
5 Como de meollo y de grosura será saciada mi alma,
Y con labios de júbilo te alabará mi boca,
6 Cuando me acuerde de ti en mi lecho,
Cuando medite en ti en las vigilias de la noche.
7 Porque has sido mi socorro,
Y así en la sombra de tus alas me regocijaré.
8 Está mi alma apegada a ti;
Tu diestra me ha sostenido.
9 Pero los que para destrucción buscaron mi alma
Caerán en los sitios bajos de la tierra.
10 Los destruirán a filo de espada;
Serán porción de los chacales.
11 Pero el rey se alegrará en Dios;
Será alabado cualquiera que jura por él;
Porque la boca de los que hablan mentira será cerrada.
Comentario del Capitulo

Capítulo 38—Luz a través de las tinieblas
“Así ha dicho Jehová: En este lugar, del cual decís que está desierto sin hombres y sin animales, en las ciudades de Judá y en las calles de Jerusalem, ... voz de gozo y voz de alegría, voz de desposado y voz de desposada, voz de los que digan: Alabad a Jehová de los ejércitos, porque Jehová es bueno, porque para siempre es su misericordia; voz de los que traigan alabanza a la casa de Jehová. Porque tornaré a traer la cautividad de la tierra como al principio, ha dicho Jehová.
“Así dice Jehová de los ejércitos: En este lugar desierto, sin hombre y sin animal, y en todas sus ciudades, aun habrá cabañas de pastores que hagan tener majada a ganados. En las ciudades de las montañas, en las ciudades de los campos, y en las ciudades del mediodía, y en tierra de Benjamín, y alrededor de Jerusalem y en las ciudades de Judá, aun pasarán ganados por las manos de los contadores, ha dicho Jehová. He aquí vienen días, dice Jehová, en que yo confirmaré la palabra buena que he hablado a la casa de Israel y a la casa de Judá.” Jeremías 33:1-14.
Así fué consolada la iglesia de Dios en una de las horas más sombrías de su largo conflicto con las fuerzas del mal. Satanás parecía haber triunfado en sus esfuerzos por destruir a Israel; pero el Señor predominaba sobre los acontecimientos del momento, y durante los años que iban a seguir, su pueblo tendría oportunidad de redimir lo pasado. Su mensaje a la iglesia fué:
“Tú pues, siervo mío Jacob, no temas, ... ni te atemorices, Israel: porque he aquí que yo soy el que te salvo de lejos, y a tu simiente de la tierra de su cautividad; y Jacob tornará, y descansará y sosegará, y no habrá quien le espante. Porque yo soy contigo, dice Jehová, para salvarte... Yo haré venir sanidad para ti, y te sanaré de tus heridas.” Jeremías 30:10, 11, 17.
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