Sábado 15 de Agosto de 2026.
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Salmos 8 (RVR1960) Profetas y Reyes
La gloria de Dios y la honra del hombre
Al músico principal; sobre Gitit. Salmo de David.
1 ¡Oh Jehová, Señor nuestro,
Cuán glorioso es tu nombre en toda la tierra!
Has puesto tu gloria sobre los cielos;
2 De la boca de los niños y de los que maman, fundaste la fortaleza,
A causa de tus enemigos,
Para hacer callar al enemigo y al vengativo.
3 Cuando veo tus cielos, obra de tus dedos,
La luna y las estrellas que tú formaste,
4 Digo: ¿Qué es el hombre, para que tengas de él memoria,
Y el hijo del hombre, para que lo visites?
5 Le has hecho poco menor que los ángeles,
Y lo coronaste de gloria y de honra.
6 Le hiciste señorear sobre las obras de tus manos;
Todo lo pusiste debajo de sus pies:
7 Ovejas y bueyes, todo ello,
Y asimismo las bestias del campo,
8 Las aves de los cielos y los peces del mar;
Todo cuanto pasa por los senderos del mar.
9 ¡Oh Jehová, Señor nuestro,
Cuán grande es tu nombre en toda la tierra!
Comentario del Capitulo

Capítulo 26—“He ahí a vuestro Dios”
Muchos iban a contemplar al que es del todo amable, el principal entre diez mil. Esta fué la misericordiosa promesa que se les dirigió: “Tus ojos verán al Rey en su hermosura.” Isaías 33:17. Sus pecados iban a ser perdonados, y pondrían su confianza en Dios solo. En aquel alegre día en que fuesen redimidos de la idolatría, exclamarían: “Porque ciertamente allí será Jehová para con nosotros fuerte, lugar de ríos, de arroyos muy anchos... Porque Jehová es nuestro juez, Jehová es nuestro legislador, Jehová es nuestro Rey, él mismo nos salvará.” Vers. 21, 22.
Los mensajes dados por Isaías a aquellos que decidieran apartarse de sus malos caminos, estaban impregnados de consuelo y aliento. Oigamos las palabras que les dirigió el Señor por medio de su profeta:
“Acuérdate de estas cosas, oh Jacob, e Israel,
pues que tú mi siervo eres:
yo te formé; siervo mío eres tú: Israel, no me olvides.
Yo deshice como a nube tus rebeliones,
y como a niebla tus pecados:tórnate a mí, porque yo te redimí.” Isaías 44:21, 22.
“Y dirás en aquel día: Cantaré a ti, oh Jehová:
pues aunque te enojaste contra mí,
tu furor se apartó, y me has consolado.
He aquí Dios es salud mía;
aseguraréme, y no temeré;
porque mi fortaleza y mi canción es Jah
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