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Sábado 31 de Octubre de 2026.

hace 11 minutos
3 min de lectura

Salmo 85 (RVR1960) Profetas y Reyes



Súplica por la misericordia de Dios sobre Israel

Al músico principal. Salmo para los hijos de Coré.

1 Fuiste propicio a tu tierra, oh Jehová;


Volviste la cautividad de Jacob.


2 Perdonaste la iniquidad de tu pueblo;


Todos los pecados de ellos cubriste. Selah


3 Reprimiste todo tu enojo;


Te apartaste del ardor de tu ira.


4 Restáuranos, oh Dios de nuestra salvación,


Y haz cesar tu ira de sobre nosotros.


5 ¿Estarás enojado contra nosotros para siempre?


¿Extenderás tu ira de generación en generación?


6 ¿No volverás a darnos vida,


Para que tu pueblo se regocije en ti?


7 Muéstranos, oh Jehová, tu misericordia,


Y danos tu salvación.


8 Escucharé lo que hablará Jehová Dios;


Porque hablará paz a su pueblo y a sus santos,


Para que no se vuelvan a la locura.


9 Ciertamente cercana está su salvación a los que le temen,


Para que habite la gloria en nuestra tierra.


10 La misericordia y la verdad se encontraron;


La justicia y la paz se besaron.


11 La verdad brotará de la tierra,


Y la justicia mirará desde los cielos.


12 Jehová dará también el bien,


Y nuestra tierra dará su fruto.


13 La justicia irá delante de él,


Y sus pasos nos pondrá por camino.



Comentario del Capitulo





Capítulo 43—El vigía invisible


Al unir un eslabón con otro en la cadena de los acontecimientos, desde la eternidad pasada a la eternidad futura, las profecías que el gran YO SOY dió en su Palabra nos dicen dónde estamos hoy en la procesión de los siglos y lo que puede esperarse en el tiempo futuro. Todo lo que la profecía predijo como habiendo de acontecer hasta el momento actual, se lee cumplido en las páginas de la historia, y podemos tener la seguridad de que todo lo que falta por cumplir se realizará en su orden.


Hoy las señales de los tiempos declaran que estamos en el umbral de acontecimientos grandes y solemnes. En nuestro mundo, todo está en agitación. Ante nuestros ojos se cumple la profecía por la cual el Salvador anunció los acontecimientos que habían de preceder su venida: “Y oiréis guerras, y rumores de guerras... Se levantará nación contra nación, y reino contra reino; y habrá pestilencias, y hambres, y terremotos por los lugares.” Mateo 24:6, 7.


El momento actual es de interés abrumador para todos los que viven. Los gobernantes y los estadistas, los hombres que ocupan puestos de confianza y autoridad, los hombres y mujeres pensadores de todas las clases, tienen la atención fija en los acontecimientos que se producen en derredor nuestro. Observan las relaciones que existen entre las naciones. Observan la intensidad que se apodera de todo elemento terrenal, y reconocen que algo grande y decisivo está por acontecer, que el mundo se encuentra en víspera de una crisis estupenda.


La Biblia, y tan sólo la Biblia, presenta una visión correcta de estas cosas. En ella se revelan las grandes escenas finales de la historia de nuestro mundo, acontecimientos que ya se anuncian, y cuya aproximación hace temblar la tierra y desfallecer de temor los corazones de los hombres.


“He aquí que Jehová vacía la tierra, y la desnuda, y trastorna su haz, y hace esparcir sus moradores: ... porque traspasaron las leyes, falsearon el derecho, rompieron el pacto sempiterno. Por esta causa la maldición consumió la tierra, y sus moradores fueron asolados.” Isaías 24:1-6.


“¡Ay del día! porque cercano está el día de Jehová, y vendrá como destrucción por el Todopoderoso... El grano se pudrió debajo de sus terrones, los bastimentos fueron asolados, los alfolíes destruídos; porque se secó el trigo. ¡Cuánto gimieron las bestias! ¡cuán turbados anduvieron los hatos de los bueyes, porque no tuvieron pastos! también fueron asolados los rebaños de las ovejas.” “Secóse la vid, y pereció la higuera, el granado también, la palma, y el manzano; secáronse todos los árboles del campo; por lo cual se secó el gozo de los hijos de los hombres.” Joel 1:15-18, 12.


“Me duelen las telas de mi corazón: ... no callaré; porque voz de trompeta has oído, oh alma mía, pregón de guerra. Quebrantamiento sobre quebrantamiento es llamado; porque toda la tierra es destruida.” Jeremías 4:19, 20.


“¡Ah, cuán grande es aquel día! tanto, que no hay otro semejante a él: tiempo de angustia para Jacob; mas de ella será librado.” Jeremías 30:7.








Te invitamos a continuar con la lectura del día de mañana.







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