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Sábado 7 de Noviembre de 2026.

hace 11 minutos
3 min de lectura

Salmo 92 (RVR1960) Profetas y Reyes



Alabanza por la bondad de Dios

Salmo. Cántico para el día de reposo.

1 Bueno es alabarte, oh Jehová,


Y cantar salmos a tu nombre, oh Altísimo;


2 Anunciar por la mañana tu misericordia,


Y tu fidelidad cada noche,


3 En el decacordio y en el salterio,


En tono suave con el arpa.


4 Por cuanto me has alegrado, oh Jehová, con tus obras;


En las obras de tus manos me gozo.


5 ¡Cuán grandes son tus obras, oh Jehová!


Muy profundos son tus pensamientos.


6 El hombre necio no sabe,


Y el insensato no entiende esto.


7 Cuando brotan los impíos como la hierba,


Y florecen todos los que hacen iniquidad,


Es para ser destruidos eternamente.


8 Mas tú, Jehová, para siempre eres Altísimo.


9 Porque he aquí tus enemigos, oh Jehová,


Porque he aquí, perecerán tus enemigos;


Serán esparcidos todos los que hacen maldad.


10 Pero tú aumentarás mis fuerzas como las del búfalo;


Seré ungido con aceite fresco.


11 Y mirarán mis ojos sobre mis enemigos;


Oirán mis oídos de los que se levantaron contra mí, de los malignos.


12 El justo florecerá como la palmera;


Crecerá como cedro en el Líbano.


13 Plantados en la casa de Jehová,


En los atrios de nuestro Dios florecerán.


14 Aun en la vejez fructificarán;


Estarán vigorosos y verdes,


15 Para anunciar que Jehová mi fortaleza es recto,


Y que en él no hay injusticia.


Comentario del Capitulo





Capítulo 45—El retorno de los desterrados


Había, sin embargo, en la congregación muchas personas cuya fe y visión más amplias les permitieron considerar esta gloria menor sin tanto descontento. “Muchos otros daban grandes gritos de alegría. Y no podía discernir el pueblo el clamor de los gritos de alegría, de la voz de lloro del pueblo: porque clamaba el pueblo con grande júbilo, y oíase el ruido hasta de lejos.” Vers. 12, 13.


Si los que no se regocijaron cuando se colocó la piedra fundamental del templo hubiesen previsto los resultados de su falta de fe en aquel día, se habrían espantado. Lejos estaban de comprender el peso de sus palabras de desaprobación y desilusión; ni sabían cuánto iba a demorar la terminación de la casa de Dios el descontento que habían expresado.


La magnificencia del primer templo y los ritos imponentes de sus servicios religiosos habían sido fuentes de orgullo para Israel antes de su cautiverio; pero con frecuencia su culto carecía de las cualidades que Dios considera como muy esenciales. Ni la gloria del primer templo ni el esplendor de su servicio podían recomendar a los adoradores a Dios; porque ellos no ofrecían lo único que tiene valor a la vista de él. No le traían el sacrificio de un espíritu humilde y contrito.


Cuando se descuidan los principios vitales del reino de Dios es cuando las ceremonias se vuelven numerosas y extravagantes. Cuando se descuida la edificación del carácter, cuando falta el adorno del alma, cuando se desprecia la sencillez de la piedad, es cuando el orgullo y el amor a la ostentación exigen magníficos edificios para las iglesias, espléndidos adornos e imponentes ceremonias. Pero no se honra a Dios con todo esto. El aprecia a su iglesia, no por sus ventajas exteriores, sino por la sincera piedad que la distingue del mundo. El la estima de acuerdo con el crecimiento de sus miembros en el conocimiento de Cristo y de acuerdo con su progreso en la experiencia espiritual. Busca en ella la manifestación de los principios del amor y de la bondad. La belleza del arte no puede compararse con la hermosura del temperamento y del carácter que han de revelar los representantes de Cristo.


Una congregación puede ser la más pobre de la tierra. Puede carecer de atractivos externos; pero si sus miembros poseen los principios que regían el carácter de Cristo, los ángeles se unirán con ellos en su culto. Las alabanzas y acciones de gracias provenientes de corazones agradecidos ascenderán al cielo como dulce oblación.


“Alabad a Jehová, porque es bueno;

porque para siempre es su misericordia.

Díganlo los redimidos de Jehová,

los que ha redimido del poder del enemigo.”


“Cantadle, cantadle salmos:

hablad de todas sus maravillas.

Gloriaos en su santo nombre:

Alégrese el corazón de los que buscan a Jehová.”









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