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Lunes 2 de Noviembre de 2026.

hace 2 horas
4 min de lectura

Salmo 87 (RVR1960) Profetas y Reyes



El privilegio de morar en Sion

A los hijos de Coré. Salmo. Cántico.

1 Su cimiento está en el monte santo.


2 Ama Jehová las puertas de Sion


Más que todas las moradas de Jacob.


3 Cosas gloriosas se han dicho de ti,


Ciudad de Dios. Selah


4 Yo me acordaré de Rahab y de Babilonia entre los que me conocen;


He aquí Filistea y Tiro, con Etiopía;


Este nació allá.


5 Y de Sion se dirá: Este y aquel han nacido en ella,


Y el Altísimo mismo la establecerá.


6 Jehová contará al inscribir a los pueblos:


Este nació allí. Selah


7 Y cantores y tañedores en ella dirán:


Todas mis fuentes están en ti.


Comentario del Capitulo





Capítulo 44—En el foso de los leones


“Verdad es—contestó el rey,—conforme a la ley de Media y de Persia, la cual no se abroga.”


Triunfantemente informaron entonces a Darío acerca de la conducta de su consejero de más confianza. Clamaron: “Daniel que es de los hijos de la cautividad de los Judíos, no ha hecho cuenta de ti, oh rey, ni del edicto que confirmaste; antes tres veces al día hace su petición.”


Al oír estas palabras, el monarca vió en seguida la trampa que habían tendido para su siervo fiel. Vió que no era el celo por la gloria ni el honor del rey, sino los celos contra Daniel, lo que había motivado aquella propuesta de promulgar un decreto real. “Pesóle en gran manera,” por la parte que había tenido en este mal proceder, y “hasta puestas del sol trabajó para librarle.” Anticipándose a este esfuerzo de parte del rey, los príncipes le dijeron: “Sepas, oh rey, que es ley de Media y de Persia, que ningún decreto u ordenanza que el rey confirmare pueda mudarse.” Aunque promulgado con precipitación, el decreto era inalterable y debía cumplirse.


“Entonces el rey mandó, y trajeron a Daniel, y echáronle en el foso de los leones. Y hablando el rey dijo a Daniel: El Dios tuyo, a quien tú continuamente sirves, él te libre.” Se puso una piedra a la entrada del foso, y el rey mismo la selló “con su anillo, y con el anillo de sus príncipes, porque el acuerdo acerca de Daniel no se mudase. Fuése luego el rey a su palacio, y acostóse ayuno; ni instrumentos de música fueron traídos delante de él, y se le fué el sueño.”


Dios no impidió a los enemigos de Daniel que le echasen al foso de los leones. Permitió que hasta allí cumpliesen su propósito los malos ángeles y los hombres impíos; pero lo hizo para recalcar tanto más la liberación de su siervo y para que la derrota de los enemigos de la verdad y de la justicia fuese más completa. “Ciertamente la ira del hombre te acarreará alabanza” (Salmos 76:10), había testificado el salmista. Mediante el valor de un solo hombre que prefirió seguir la justicia antes que las conveniencias, Satanás iba a quedar derrotado y el nombre de Dios iba a ser ensalzado y honrado.


Temprano por la mañana siguiente, el rey Darío se dirigió apresuradamente al foso, “llamó a voces a Daniel con voz triste: y ... dijo: ... Daniel, siervo del Dios viviente, el Dios tuyo, a quien tú continuamente sirves ¿te ha podido librar de los leones?”


La voz del profeta contestó: “Oh rey, para siempre vive. El Dios mío envió su ángel, el cual cerró la boca de los leones, para que no me hiciesen mal: porque delante de él se halló en mí justicia: y aun delante de ti, oh rey, yo no he hecho lo que no debiese.


“Entonces se alegró el rey en gran manera a causa de él, y mandó sacar a Daniel del foso: y fué Daniel sacado del foso, y ninguna lesión se halló en él, porque creyó en su Dios.


“Y mandándolo el rey fueron traídos aquellos hombres que habían acusado a Daniel, y fueron echados en el foso de los leones, ellos, sus hijos, y sus mujeres; y aun no habían llegado al suelo del foso, cuando los leones se apoderaron de ellos, y quebrantaron todos sus huesos.”


Nuevamente, un gobernante pagano hizo una proclamación para exaltar al Dios de Daniel como el Dios verdadero. “El rey Darío escribió a todos los pueblos, naciones, y lenguas, que habitan en toda la tierra: Paz os sea multiplicada: De parte mía es puesta ordenanza, que en todo el señorío de mi reino todos teman y tiemblen de la presencia del Dios de Daniel: porque él es el Dios viviente y permanente por todos los siglos, y su reino tal que no será deshecho, y su señorío hasta el fin. Que salva y libra, y hace señales y maravillas en el cielo y en la tierra; el cual libró a Daniel del poder de los leones.”


La perversa oposición que el siervo de Dios había arrostrado quedó completamente quebrantada. “Daniel fué prosperado durante el reinado de Darío, y durante el reinado de Ciro, Persa.” Y por haberle tratado, esos monarcas paganos se vieron obligados a reconocer que su Dios era “el Dios viviente y permanente por todos los siglos, y su reino tal que no será deshecho.”


Del relato de cómo fué librado Daniel, podemos aprender que en los momentos de prueba y lobreguez, los hijos de Dios deben ser precisamente lo que eran cuando las perspectivas eran halagüeñas y cuanto los rodeaba era todo lo que podían desear. En el foso de los leones Daniel fué el mismo que cuando actuaba delante del rey como presidente de los ministros de estado y como profeta del Altísimo. Un hombre cuyo corazón se apoya en Dios será en la hora de su prueba el mismo que en la prosperidad, cuando sobre él resplandece la luz y el favor de Dios y de los hombres. La fe extiende la mano hacia lo invisible y se ase de las realidades eternas.








Te invitamos a continuar con la lectura del día de mañana.







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