Lunes 6 de Julio de 2026.
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Job 10 (RVR1960) Profetas y Reyes
Job lamenta su condición
1 Está mi alma hastiada de mi vida;
Daré libre curso a mi queja,
Hablaré con amargura de mi alma.
2 Diré a Dios: No me condenes;
Hazme entender por qué contiendes conmigo.
3 ¿Te parece bien que oprimas,
Que deseches la obra de tus manos,
Y que favorezcas los designios de los impíos?
4 ¿Tienes tú acaso ojos de carne?
¿Ves tú como ve el hombre?
5 ¿Son tus días como los días del hombre,
O tus años como los tiempos humanos,
6 Para que inquieras mi iniquidad,
Y busques mi pecado,
7 Aunque tú sabes que no soy impío,
Y que no hay quien de tu mano me libre?
8 Tus manos me hicieron y me formaron;
¿Y luego te vuelves y me deshaces?
9 Acuérdate que como a barro me diste forma;
¿Y en polvo me has de volver?
10 ¿No me vaciaste como leche,
Y como queso me cuajaste?
11 Me vestiste de piel y carne,
Y me tejiste con huesos y nervios.
12 Vida y misericordia me concediste,
Y tu cuidado guardó mi espíritu.
13 Estas cosas tienes guardadas en tu corazón;
Yo sé que están cerca de ti.
14 Si pequé, tú me has observado,
Y no me tendrás por limpio de mi iniquidad.
15 Si fuere malo, ¡ay de mí!
Y si fuere justo, no levantaré mi cabeza,
Estando hastiado de deshonra, y de verme afligido.
16 Si mi cabeza se alzare, cual león tú me cazas;
Y vuelves a hacer en mí maravillas.
17 Renuevas contra mí tus pruebas,
Y aumentas conmigo tu furor como tropas de relevo.
18 ¿Por qué me sacaste de la matriz?
Hubiera yo expirado, y ningún ojo me habría visto.
19 Fuera como si nunca hubiera existido,
Llevado del vientre a la sepultura.
20 ¿No son pocos mis días?
Cesa, pues, y déjame, para que me consuele un poco,
21 Antes que vaya para no volver,
A la tierra de tinieblas y de sombra de muerte;
22 Tierra de oscuridad, lóbrega,
Como sombra de muerte y sin orden,
Y cuya luz es como densas tinieblas.
Comentario del Capitulo

Capítulo 18—La purificación de las aguas
La purificación de las aguas de Jericó se realizó, no por sabiduría humana, sino por la intervención milagrosa de Dios. Los que habían reedificado la ciudad no merecían el favor del Cielo; y sin embargo el que “hace que su sol salga sobre malos y buenos, y llueve sobre justos e injustos” (Mateo 5:45) consideró propio revelar en este caso, mediante ese acto de compasión, su buena disposición para curar a Israel de sus enfermedades espirituales.
La purificación fué permanente; “y fueron sanas las aguas hasta hoy, conforme a la palabra que habló Eliseo.” 2 Reyes 2:22. Siglo tras siglo las aguas han seguido fluyendo para hacer de esa parte del valle un bello oasis.
Muchas son las lecciones espirituales que se desprenden de este relato de la purificación de las aguas. La botija nueva, la sal, el manantial, todas estas cosas de las cuales nos habla son altamente simbólicas.
Al arrojar sal en el manantial amargo, Eliseo enseñó la lección espiritual que fué impartida siglos más tarde por el Salvador a sus discípulos cuando declaró: “Vosotros sois la sal de la tierra.” Mateo 5:13. Al mezclarse la sal con las aguas contaminadas del manantial las purificó, y puso vida y bendición donde antes había habido maldición y muerte. Cuando Dios compara sus hijos con la sal, quiere enseñarles que su propósito al hacerlos súbditos de su gracia es que lleguen a ser agentes para salvar a otros. El fin que perseguía Dios al escoger un pueblo delante de todo el mundo no era tan sólo adoptarlo como sus hijos y sus hijas, sino para que por su medio el mundo pudiese recibir la gracia que imparte salvación. Cuando el Señor eligió a Abrahán, no fué simplemente para que fuese su amigo especial, sino que había de transmitir los privilegios especiales que el Señor deseaba otorgar a las naciones.
El mundo necesita ver evidencias de cristianismo sincero. El veneno del pecado está obrando en el corazón de la sociedad. Ciudades y pueblos están sumidos en el pecado y la corrupción moral. El mundo rebosa de enfermedades, sufrimientos e iniquidad. Cerca y lejos hay almas en pobreza y angustia, agobiadas por un sentimiento de culpabilidad, que perecen por falta de una influencia salvadora. El Evangelio de verdad les es presentado, y sin embargo perecen, debido a que el ejemplo de aquellos que debieran ser un sabor de vida es un sabor de muerte. Sus almas beben amargura, porque las fuentes están envenenadas cuando debieran ser como un pozo de agua que brotase para vida eterna.
La sal debe mezclarse con la substancia a la cual se añade; debe compenetrarla para conservarla. Así también es por el trato personal cómo los hombres son alcanzados por el poder salvador del Evangelio. No se salvan como muchedumbres, sino individualmente. La influencia personal es un poder. Debe obrar con la influencia de Cristo, elevar donde Cristo eleva, impartir los principios correctos y detener el progreso de la corrupción del mundo. Debe difundir la gracia que únicamente Cristo puede impartir. Debe elevar y endulzar la vida y el carácter de los demás por el poder de un ejemplo puro unido con una fe y un amor fervientes.
Te invitamos a continuar con la lectura del día de mañana.






