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Martes 16 de Julio de 2024.

  • Foto del escritor: Amado V FV
    Amado V FV
  • 16 jul 2024
  • 3 Min. de lectura

Zacarías 4 (RVR1960) El Deseado de todas las gentes.



El candelabro de oro y los olivos

1 Volvió el ángel que hablaba conmigo, y me despertó, como un hombre que es despertado de su sueño. 2 Y me dijo: ¿Qué ves? Y respondí: He mirado, y he aquí un candelabro todo de oro, con un depósito encima, y sus siete lámparas encima del candelabro, y siete tubos para las lámparas que están encima de él; 3 Y junto a él dos olivos, el uno a la derecha del depósito, y el otro a su izquierda. 4 Proseguí y hablé, diciendo a aquel ángel que hablaba conmigo: ¿Qué es esto, señor mío? 5 Y el ángel que hablaba conmigo respondió y me dijo: ¿No sabes qué es esto? Y dije: No, señor mío. 6 Entonces respondió y me habló diciendo: Esta es palabra de Jehová a Zorobabel, que dice: No con ejército, ni con fuerza, sino con mi Espíritu, ha dicho Jehová de los ejércitos. 7 ¿Quién eres tú, oh gran monte? Delante de Zorobabel serás reducido a llanura; él sacará la primera piedra con aclamaciones de: Gracia, gracia a ella. 8 Vino palabra de Jehová a mí, diciendo: 9 Las manos de Zorobabel echarán el cimiento de esta casa, y sus manos la acabarán; y conocerás que Jehová de los ejércitos me envió a vosotros. 10 Porque los que menospreciaron el día de las pequeñeces se alegrarán, y verán la plomada en la mano de Zorobabel. Estos siete son los ojos de Jehová, que recorren toda la tierra.


11 Hablé más, y le dije: ¿Qué significan estos dos olivos a la derecha del candelabro y a su izquierda? 12 Hablé aún de nuevo, y le dije: ¿Qué significan las dos ramas de olivo que por medio de dos tubos de oro vierten de sí aceite como oro? 13 Y me respondió diciendo: ¿No sabes qué es esto? Y dije: Señor mío, no. 14 Y él dijo: Estos son los dos ungidos que están delante del Señor de toda la tierra.


Comentario del Capitulo




Capítulo 48—¿Quién es el mayor?

Este capítulo está basado en Mateo 17:22-27; 18:1-20; Marcos 9:30-50; Lucas 9:46-48.


Al volver a Capernaúm, Jesús no se dirigió a los lugares bien conocidos donde había enseñado a la gente, sino que con sus discípulos buscó silenciosamente la casa que había de ser su hogar provisorio. Durante el resto de su estada en Galilea, se proponía instruir a los discípulos más bien que trabajar por las multitudes.


Durante el viaje por Galilea, Cristo había procurado otra vez preparar el ánimo de sus discípulos para las escenas que les esperaban. Les había dicho que debía subir a Jerusalén para morir y resucitar. Y les había anunciado el hecho extraño y terrible de que iba a ser entregado en manos de sus enemigos. Los discípulos no comprendían todavía sus palabras. Aunque la sombra de un gran pesar había caído sobre ellos, el espíritu de rivalidad subsistía en su corazón. Disputaban entre sí acerca de quién sería el mayor en el reino. Pensaban ocultar la disensión a Jesús, y no se mantenían como de costumbre cerca de él, sino que permanecían rezagados, de manera que él iba adelante de ellos cuando entraron en Capernaúm. Jesús leía sus pensamientos y anhelaba aconsejarlos e instruirlos. Pero esperó para ello una hora de tranquilidad, cuando estuviesen con el corazón dispuesto a recibir sus palabras.


Poco después de llegar a la ciudad, el cobrador del impuesto para el templo vino a Pedro preguntando: “¿Vuestro Maestro no paga las dos dracmas?” Este tributo no era un impuesto civil, sino una contribución religiosa exigida anualmente a cada judío para el sostén del templo. El negarse a pagar el tributo sería considerado como deslealtad al templo, lo que era en la estima de los rabinos un pecado muy grave. La actitud del Salvador hacia las leyes rabínicas, y sus claras reprensiones a los defensores de la tradición, ofrecían un pretexto para acusarle de estar tratando de destruir el servicio del templo. Ahora sus enemigos vieron una oportunidad para desacreditarle. En el cobrador del tributo encontraron un aliado dispuesto.


Video Capitulo completo


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