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Miércoles 5 de Junio 2024.

  • Foto del escritor: Amado V FV
    Amado V FV
  • 5 jun 2024
  • 3 Min. de lectura

Oseas 12 (RVR1960) El Deseado de todas las gentes.




Efraín reprendido por su falsedad y opresión


1 Efraín se apacienta de viento, y sigue al solano; mentira y destrucción aumenta continuamente; porque hicieron pacto con los asirios, y el aceite se lleva a Egipto.


2 Pleito tiene Jehová con Judá para castigar a Jacob conforme a sus caminos; le pagará conforme a sus obras. 3 En el seno materno tomó por el calcañar a su hermano, y con su poder venció al ángel. 4 Venció al ángel, y prevaleció; lloró, y le rogó; en Bet-el le halló, y allí habló con nosotros. 5 Mas Jehová es Dios de los ejércitos; Jehová es su nombre. 6 Tú, pues, vuélvete a tu Dios; guarda misericordia y juicio, y en tu Dios confía siempre.


7 Mercader que tiene en su mano peso falso, amador de opresión, 8 Efraín dijo: Ciertamente he enriquecido, he hallado riquezas para mí; nadie hallará iniquidad en mí, ni pecado en todos mis trabajos. 9 Pero yo soy Jehová tu Dios desde la tierra de Egipto; aún te haré morar en tiendas, como en los días de la fiesta.


10 Y he hablado a los profetas, y aumenté la profecía, y por medio de los profetas usé parábolas. 11 ¿Es Galaad iniquidad? Ciertamente vanidad han sido; en Gilgal sacrificaron bueyes, y sus altares son como montones en los surcos del campo. 12 Pero Jacob huyó a tierra de Aram, Israel sirvió para adquirir mujer, y por adquirir mujer fue pastor. 13 Y por un profeta Jehová hizo subir a Israel de Egipto, y por un profeta fue guardado. 14 Efraín ha provocado a Dios con amarguras; por tanto, hará recaer sobre él la sangre que ha derramado, y su Señor le pagará su oprobio.


Comentario del Capitulo




Capítulo 34-35 La invitación


La región situada al oriente del lago de Genesaret no estaba deshabitada, pues había aquí y allí aldeas y villas, pero era desolada en comparación con la ribera occidental. Su población era más pagana que judía y tenía poca comunicación con Galilea. Así que ofrecía a Jesús el retiro que buscaba, y él invitó a sus discípulos a que le acompañasen allí. DTG 300.3

Después que hubo despedido la multitud, le llevaron, tal “como estaba,” al barco, y apresuradamente zarparon. Pero no habían de salir solos. Había otros barcos de pesca cerca de la orilla, que pronto se llenaron de gente que se proponía seguir a Jesús, ávida de continuar viéndole y oyéndole. DTG 300.4

El Salvador estaba por fin aliviado de la presión de la multitud, y, vencido por el cansancio y el hambre, se acostó en la popa del barco y no tardó en quedarse dormido. El anochecer había sido sereno y plácido, y la calma reinaba sobre el lago. Pero de repente las tinieblas cubrieron el cielo, bajó un viento furioso por los desfiladeros de las montañas, que se abrían a lo largo de la orilla oriental, y una violenta tempestad estalló sobre el lago. DTG 301.1

El sol se había puesto y la negrura de la noche se asentó sobre el tormentoso mar. Las olas, agitadas por los furiosos vientos, se arrojaban bravías contra el barco de los discípulos y amenazaban hundirlo. Aquellos valientes pescadores habían pasado su vida sobre el lago, y habían guiado su embarcación a puerto seguro a través de muchas tempestades; pero ahora su fuerza y habilidad no valían nada. Se hallaban impotentes en las garras de la tempestad, y desesperaron al ver cómo su barco se anegaba. DTG 301.2

Absortos en sus esfuerzos para salvarse, se habían olvidado de que Jesús estaba a bordo. Ahora, reconociendo que eran vanas sus labores y viendo tan sólo la muerte delante de sí, se acordaron de Aquel a cuya orden habían emprendido la travesía del mar. En Jesús se hallaba su única esperanza. En su desamparo y desesperación clamaron: “¡Maestro, Maestro!” Pero las densas tinieblas le ocultaban de su vista. Sus voces eran ahogadas por el rugido de la tempestad y no recibían respuesta. La duda y el temor los asaltaban. ¿Les habría abandonado Jesús? ¿Sería ahora impotente para ayudar a sus discípulos Aquel que había vencido la enfermedad, los demonios y aun la muerte? ¿No se acordaba de ellos en su angustia? DTG 301.3

Volvieron a llamar, pero no recibieron otra respuesta que el silbido del rugiente huracán. Ya se estaba hundiendo el barco. Dentro de un momento, según parecía, iban a ser tragados por las hambrientas aguas. DTG 301.4

De repente, el fulgor de un rayo rasgó las tinieblas y vieron a Jesús acostado y dormido sin que le perturbase el tumulto. Con asombro y desesperación, exclamaron: “¿Maestro, no tienes cuidado que perecemos?” ¿Cómo podía él descansar tan apaciblemente mientras ellos estaban en peligro, luchando con la muerte? DTG 301.5


Video Capitulo completo


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