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Jueves 16 de Abril 2026.

  • 16 abr
  • 4 min de lectura

1 Crónicas 27 (RVR1960) Patriarcas y Profetas



Otros oficiales de David

1 Estos son los principales de los hijos de Israel, jefes de familias, jefes de millares y de centenas, y oficiales que servían al rey en todos los negocios de las divisiones que entraban y salían cada mes durante todo el año, siendo cada división de veinticuatro mil.


2 Sobre la primera división del primer mes estaba Jasobeam hijo de Zabdiel; y había en su división veinticuatro mil. 3 De los hijos de Fares, él fue jefe de todos los capitanes de las compañías del primer mes. 4 Sobre la división del segundo mes estaba Dodai ahohíta; y Miclot era jefe en su división, en la que también había veinticuatro mil. 5 El jefe de la tercera división para el tercer mes era Benaía, hijo del sumo sacerdote Joiada; y en su división había veinticuatro mil. 6 Este Benaía era valiente entre los treinta y sobre los treinta; y en su división estaba Amisabad su hijo. 7 El cuarto jefe para el cuarto mes era Asael hermano de Joab, y después de él Zebadías su hijo; y en su división había veinticuatro mil. 8 El quinto jefe para el quinto mes era Samhut izraíta; y en su división había veinticuatro mil. 9 El sexto para el sexto mes era Ira hijo de Iques, de Tecoa; y en su división veinticuatro mil. 10 El séptimo para el séptimo mes era Heles pelonita, de los hijos de Efraín; y en su división veinticuatro mil. 11 El octavo para el octavo mes era Sibecai husatita, de los zeraítas; y en su división veinticuatro mil. 12 El noveno para el noveno mes era Abiezer anatotita, de los benjamitas; y en su división veinticuatro mil. 13 El décimo para el décimo mes era Maharai netofatita, de los zeraítas; y en su división veinticuatro mil. 14 El undécimo para el undécimo mes era Benaía piratonita, de los hijos de Efraín; y en su división veinticuatro mil. 15 El duodécimo para el duodécimo mes era Heldai netofatita, de Otoniel; y en su división veinticuatro mil.


16 Asimismo sobre las tribus de Israel: el jefe de los rubenitas era Eliezer hijo de Zicri; de los simeonitas, Sefatías, hijo de Maaca. 17 De los levitas, Hasabías hijo de Kemuel; de los de Aarón, Sadoc. 18 De Judá, Eliú, uno de los hermanos de David; de los de Isacar, Omri hijo de Micael. 19 De los de Zabulón, Ismaías hijo de Abdías; de los de Neftalí, Jerimot hijo de Azriel. 20 De los hijos de Efraín, Oseas hijo de Azazías; de la media tribu de Manasés, Joel hijo de Pedaías. 21 De la otra media tribu de Manasés, en Galaad, Iddo hijo de Zacarías; de los de Benjamín, Jaasiel hijo de Abner. 22 Y de Dan, Azareel hijo de Jeroham. Estos fueron los jefes de las tribus de Israel. 23 Y no tomó David el número de los que eran de veinte años abajo, por cuanto Jehová había dicho que él multiplicaría a Israel como las estrellas del cielo. 24 Joab hijo de Sarvia había comenzado a contar; pero no acabó, pues por esto vino el castigo sobre Israel, y así el número no fue puesto en el registro de las crónicas del rey David.


25 Azmavet hijo de Adiel tenía a su cargo los tesoros del rey; y Jonatán hijo de Uzías los tesoros de los campos, de las ciudades, de las aldeas y de las torres. 26 Y de los que trabajaban en la labranza de las tierras, Ezri hijo de Quelub. 27 De las viñas, Simei ramatita; y del fruto de las viñas para las bodegas, Zabdi sifmita. 28 De los olivares e higuerales de la Sefela, Baal-hanán gederita; y de los almacenes del aceite, Joás. 29 Del ganado que pastaba en Sarón, Sitrai saronita; y del ganado que estaba en los valles, Safat hijo de Adlai. 30 De los camellos, Obil ismaelita; de las asnas, Jehedías meronotita; 31 y de las ovejas, Jaziz agareno. Todos estos eran administradores de la hacienda del rey David.


32 Y Jonatán tío de David era consejero, varón prudente y escriba; y Jehiel hijo de Hacmoni estaba con los hijos del rey. 33 También Ahitofel era consejero del rey, y Husai arquita amigo del rey. 34 Después de Ahitofel estaba Joiada hijo de Benaía, y Abiatar. Y Joab era el general del ejército del rey.


Comentario del Capitulo





Capítulo 73 Los últimos años de David


Todo lo que el hombre recibe de la bondad de Dios sigue perteneciendo al Señor. Todo lo que Dios ha otorgado, en las cosas valiosas y bellas de la tierra, ha sido puesto en las manos de los hombres para probarlos, para sondear la profundidad de su amor hacia él y del aprecio en que tienen sus favores. Ya se trate de tesoros o de dones del intelecto, han de depositarse como ofrenda voluntaria a los pies de Jesús y el dador ha de decir como David: “Todo es tuyo, y lo recibido de tu mano te damos”.


Aun cuando sintió que se acercaba su muerte, siguió preocupándose David por Salomón y el reino de Israel, cuya prosperidad iba a depender en gran manera de la fidelidad de su rey. Entonces “ordenó a Salomón, su hijo: “Yo sigo el camino de todos en la tierra; esfuérzate y sé hombre. Guarda los preceptos de Jehová, tu Dios, andando en sus caminos y observando sus estatutos y mandamientos, sus decretos y sus testimonios, [...] para que prosperes en todo lo que hagas y en todo aquello que emprendas; para que confirme Jehová la promesa que me hizo diciendo: “Si tus hijos guardan mi camino andando delante de mí con verdad, de todo su corazón y de toda su alma, jamás te faltará un descendiente en el trono de Israel””. 1 Reyes 2:1-4.


Las “palabras postreras” de David que hayan sido registradas, constituyen un canto que expresa confianza, principios elevados y fe imperecedera:


“Dijo David hijo de Isaí,

aquel varón que fue levantado en alto,

el ungido del Dios de Jacob, el dulce cantor de Israel:

El espíritu de Jehová habla por mí [...].

Habrá un justo que gobierne entre los hombres,

que gobierne en el temor de Dios.









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