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Miércoles 8 de Julio de 2026.

  • hace 3 horas
  • 3 min de lectura

Job 12 (RVR1960) Profetas y Reyes



Job proclama el poder y la sabiduría de Dios

1 Respondió entonces Job, diciendo:


2 Ciertamente vosotros sois el pueblo,


Y con vosotros morirá la sabiduría.


3 También tengo yo entendimiento como vosotros;


No soy yo menos que vosotros;


¿Y quién habrá que no pueda decir otro tanto?


4 Yo soy uno de quien su amigo se mofa,


Que invoca a Dios, y él le responde;


Con todo, el justo y perfecto es escarnecido.


5 Aquel cuyos pies van a resbalar


Es como una lámpara despreciada de aquel que está a sus anchas.


6 Prosperan las tiendas de los ladrones,


Y los que provocan a Dios viven seguros,


En cuyas manos él ha puesto cuanto tienen.


7 Y en efecto, pregunta ahora a las bestias, y ellas te enseñarán;


A las aves de los cielos, y ellas te lo mostrarán;


8 O habla a la tierra, y ella te enseñará;


Los peces del mar te lo declararán también.


9 ¿Qué cosa de todas estas no entiende


Que la mano de Jehová la hizo?


10 En su mano está el alma de todo viviente,


Y el hálito de todo el género humano.


11 Ciertamente el oído distingue las palabras,


Y el paladar gusta las viandas.


12 En los ancianos está la ciencia,


Y en la larga edad la inteligencia.


13 Con Dios está la sabiduría y el poder;


Suyo es el consejo y la inteligencia.


14 Si él derriba, no hay quien edifique;


Encerrará al hombre, y no habrá quien le abra.


15 Si él detiene las aguas, todo se seca;


Si las envía, destruyen la tierra.


16 Con él está el poder y la sabiduría;


Suyo es el que yerra, y el que hace errar.


17 Él hace andar despojados de consejo a los consejeros,


Y entontece a los jueces.


18 Él rompe las cadenas de los tiranos,


Y les ata una soga a sus lomos.


19 Él lleva despojados a los príncipes,


Y trastorna a los poderosos.


20 Priva del habla a los que dicen verdad,


Y quita a los ancianos el consejo.


21 Él derrama menosprecio sobre los príncipes,


Y desata el cinto de los fuertes.


22 Él descubre las profundidades de las tinieblas,


Y saca a luz la sombra de muerte.


23 Él multiplica las naciones, y él las destruye;


Esparce a las naciones, y las vuelve a reunir.


24 Él quita el entendimiento a los jefes del pueblo de la tierra,


Y los hace vagar como por un yermo sin camino.


25 Van a tientas, como en tinieblas y sin luz,


Y los hace errar como borrachos.


Comentario del Capitulo






Capítulo 19—Un profeta de paz


Este capítulo está basado en 2 Reyes 4.


La obra de Eliseo como profeta fué en algunos respectos muy diferente de lo que había sido la de Elías. A éste fueron confiados mensajes de condenación y juicio; su voz expresó reprensiones intrépidas e invitó al rey y al pueblo a apartarse de sus malos caminos. Eliseo tuvo una misión más pacífica; le tocó fortalecer la obra que Elías había empezado y enseñar al pueblo el camino del Señor. La Inspiración nos lo describe como hombre que tenía trato personal con el pueblo y que, rodeado por los hijos de los profetas, impartía curación y regocijo por sus milagros y su ministerio.


Eliseo era hombre de espíritu benigno y bondadoso; pero también podía ser severo, como lo demostró su conducta cuando, en camino a Betel, se burlaron de él los jóvenes impíos que habían salido de la ciudad. Ellos habían oído hablar de la ascensión de Elías, e hicieron de este acontecimiento solemne un motivo de burlas, diciendo a Eliseo: “¡Calvo, sube! ¡calvo, sube!” Al oír sus palabras de burla el profeta se dió vuelta, y bajo la inspiración del Todopoderoso pronunció una maldición sobre ellos. El espantoso castigo que siguió provino de Dios, “Y salieron dos osos del monte, y despedazaron de ellos cuarenta y dos muchachos.” 2 Reyes 2:23, 24.


Si Eliseo hubiese pasado por alto las burlas, la turba habría continuado ridiculizándole, y en un tiempo de grave peligro nacional podría haber contrarrestado su misión destinada a instruir y salvar. Este único caso de terrible severidad bastó para imponer respeto durante toda su vida. Durante cincuenta años entró y salió por la puerta de Betel, para recorrer la tierra de ciudad en ciudad y pasar por entre muchedumbres de jóvenes ociosos, rudos y disolutos; pero nadie se burló de él ni de sus cualidades como profeta del Altísimo.








Te invitamos a continuar con la lectura del día de mañana.







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